26 de febrero 2014 - 15:53
Halac: “La literatura ordena y les da un plus a las noticias”
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Eva Halac, en “Café irlandés”, imagina un diálogo entre Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martínez en la fallida búsqueda del cadáver de Eva Perón.
P.: A Tomás Eloy Martínez se lo escucha decir en un momento: "La verdad aburre, decepciona. Hay que inventar la historia". Parece una frase de Chiche Gelblung...
E.H.: En realidad, es un rasgo del periodismo que viene de mucho tiempo atrás. Piense si no en Natalio Botana desde el diario "Crítica" o en Jacobo Timerman, que con el semanario "Primera Plana" empezó a mezclar periodismo y literatura utilizando el talento y la capacidad de los escritores para construir una historia a partir de datos reales. Ahí empieza a cuestionarse la idea de una verdad única y el periodista deja de ser un simple redactor de noticias para convertirse en un intérprete de la realidad. Hay algo de la literatura que ordena y le aporta un plus a la noticia como ocurrió con "Operación Masacre", que fue bastante anterior a "A sangre fría", la famosa novela de Truman Capote.
P.: Walsh y Martínez recurrieron a ciertas licencias poéticas sin tergiversar la información de base.
E.H.: Ambos tuvieron sus contradicciones y la obra los toma en el minuto previo a sus decisiones más importantes. Pero siempre responderán a una ética, en su necesidad de buscar fuentes ciertas y cercanas. Martínez era además un hombre de gran cultura. Timermann lo contrata para Primera Plana porque los políticos ya lo conocían por su labor como crítico de cine. A partir de ese momento el periodista empieza a ser protagonista en lugar del político.
P.: Un fenómeno que hoy ha hecho eclosión.
E.H.: Pero eso no sólo es culpa del periodismo, sino también de los políticos. ( ríe) En todo caso habría que preguntarse por qué esos supuestos protagonistas de la realidad nacional no pueden ocupar hoy ese protagonismo.
P.: Hoy la noticia parece buscar el escándalo antes que la verdad y la justicia.
E.H.: El periodismo es una empresa que necesita vender y hoy el minuto televisivo tiene un costo tremendo. Como la mayoría de los políticos no pueden sostener el minuto de televisión el que lo tiene que sostener es el periodista. Tanto uno como otro se han convertido en vendedores.
P.: Walsh y Martínez tienen grandes diferencias ideológicas y sin embargo discuten sorprendente tolerancia y respeto.
E.H.: La construcción de esa camaradería es el eje de la obra. Ambos tienen sus contradicciones y no siempre hacen lo que dicen, pero se pueden escuchar y construir un rico debate. Algo que hoy se ha ido perdiendo.
P.: El periodismo está muy polarizado a nivel político.
E.H.: También lo está el debate entre amigos. Sin embargo, no hace falta coincidir ni acordar con las ideas del otro para reflexionar sobre nuestra actualidad. Eso se ve en la obra. Inevitablemente los caminos de Walsh y de Tomás Eloy se abren, pero esa separación es sellada con un abrazo.
P.: Hay una mirada entre tierna e irónica sobre los sucesos de la época, incluso en lo que respecta al errático cadáver de Eva Perón.
E.H.: Accedí a mucha información pero no la utilicé literalmente. Me sirvió de inspiración para trazar el perfil de los protagonistas y el de una época marcada por la paranoia de la guerra fría, donde todos podían ser potenciales espías o contraespías.
P.: La proyección de un fragmento de "El séptimo sello" de Bergman ilustra el clima cultural de esos años.
E.H.: Fue una época de mucha lectura y actividad cultural. No había televisión. Por eso la ficción se colaba tanto en la lectura de la realidad. Ese nivel de educación, el amor por la literatura y el cine dieron unas personas muy bellas, sin importar que ideología o que opinión tuvieran.
Entrevista de Patricia Espinosa



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