26 de febrero 2003 - 00:00

Harold Bloom enfrenta ahora a "Harry Potter"

Harold Bloom enfrenta ahora a Harry Potter
Yo no podía concebir cómo el montón de "pavadas de 'Harry Potter', una sucesión de clisés mal escritos, tenía tanto éxito mientras los verdaderos clásicos quedaban en segundo plano", sentenció Harold Bloom y confesó que ése fue el principal estímulo para que preparara una antología de lo que considera lo mejor para que los chicos comiencen a gustar de la literatura. Decidió bautizarla, en uno de sus habituales excesos, con el pomposo título «Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades», nombre que parece pensado para que lo regalen tías y abuelas impulsoras de futuros pedantes.

Ese encabezamiento se podría comprender de otro modo con sólo pensar en la extensa polémica que Bloom estableció con su libro «El canon occidental». A partir de allí el popular crítico norteamericano pareciera haberse apartado decididamente de sus estudios sobre la poesía romántica inglesa, «La ansiedad de influencia», sus investigaciones sobre aspectos del judeocristianismo, y divertirse provocando, ya no sólo a los que sindica como artífices de la mala lectura: humanistas, marxistas, descontructivistas, multiculturalistas y todos aquellos que proponen leer la literatura desde lo político, lo social o alguna tecniquería, como solía denominarlas Miguel de Unamuno.

• Equivocados

Cuando comenzó el fenómeno mundial de la exitosa saga de «Harry Potter», que tan buenos dividendos le ha dado a la británica J.K. Rowling, «Wall Street Journal» le pidió a Harold Bloom un artículo; su título fue «¿Pueden 35 millones de compradores de libros estar equivocados? Sí». Y para continuar dando batalla en favor de «la verdadera literatura» se dedicó a establecer lo que algunos han dado en considerar que es, de algún modo, su «canon de la literatura infantil».

Más de una vez el catedrático de humanidades de la Universidad de Yale ha sostenido, a partir de recuerdos de su adolescencia, que «lograr enamorarse de la gran poesía cuando se es joven es despertar al potencial propio» y a esto sumaba su celebración gnóstica: «Es como despertar a un conocimiento de alguna cosa de uno mismo que no puede morir porque nunca ha nacido». Bloom odia que la literatura que se ofrece a los niños se catalogue como «literatura para chicos» o «literatura infantil» dado que «la mayor parte es algo intragable para cualquier lector, de cualquier edad, en cualquier época», y que eso no ocurre si quienes la escribieron fueron, por ejemplo, Robert Louis Stevenson o Rudyard Kipling.

El plan del autor de «Shakespeare, la invención de lo humano» partió -según le confió a Abaraten Brasil, del diario «O Estado» de Sao Pablo-de plantearse que «si contamos con tan buenos escritores para chicos como Lewis Carroll, por qué no reunirlos en un solo vo-lumen, ofreciendo la oportunidad para que los padres entreguen buena literatura a sus hijos». Así como en otro de sus libros los capítulos los separó según los sefirots de la Kabala, en éste pareciera que remitiéndose a la sinfonía de Antonio Vivaldi, dividió la obra en las cuatro estaciones del año, reuniendo 39 cuentos y 74 poemas. Se advierte de inmediato un exceso de escritores del siglo XIX, cosa que le valió seguir engordando con críticas del tipo «se ha quedado en el tiempo» o todo muy «old-fashion», algo que a Bloom no hace más que estimularlo e impulsarlo a la rápida confrontación de valores.

Si bien el académico justifica esa selección («lo que pretendí es mantener una coherencia de tono y concepción en las fantasías, narrativas líricas y meditaciones»), cabe la sospecha de que seleccionar escritores por los que ya no se pagan «derechos de autor» es también una hábil estrategia comercial que atrae a cualquier editor. No se puede comprender que descarte al galés
Roal Dahl, autor de «Matilda» (novela, llevada al cine, que sería emblemática de muchas de las propuestas de Bloom), colaborador de Alfred Hitchcock y el mayor clásico de la literatura para chicos y jóvenes en el siglo XX.

• Enemigos

Bloom considera que «el primer y mayor enemigo para que los chicos hoy no lean es la seducción de la imagen ofrecida por las computadoras (internet en particular), el cine, la televisión y la realidad virtual»; a esto se debe agregar la «religión del rock» y «cómo los gobiernos coordinan la educación básica, que cada día incentiva más el desinterés por la lectura».

Algunos de los autores reunidos en
«Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades» son: Esopo, Hans Christian Andersen, Christina Rossetti, Edward Lear, Herman Melville, León Tolstoy, Edith Warton, Walt Whitman, O. Henry, G.K. Chesterton.

«Busqué
-ha explicado el antologista-que no hubiera nada en el libro oscuro o difícil, nada que no ilumine o entretenga. Si alguien encontrara algo que no sea de comprensión inmediata, le sugiero perseverancia. Creo que es fácil entrar en el humor inusitado de Lewis Carroll o en los sarcasmos de Emile Zola. El poema de Shakespeare 'El viento y la lluvia' es una lección de ironía, y es importante no perder esa capacidad de hacer y entender ironías, porque en caso contrario estaremos destinados a un tipo equivocado de discurso, al de los políticos y charlatanes de las religiones populares».

Si bien
«Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades» está siendo publicado en España por Anagrama, no se puede predecir si llegará a la Argentina, dado que el acceso a la oferta cultural importada se ha limitado y empobrecido, llegando a niveles anoréxicos.

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