7 de mayo 2001 - 00:00
"Hoy los gauchos llevan el celular donde iba el facón"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Hugo Midón.
P.: ¿Con ovnis?
H.M.: Sí, en el campo todo el mundo te dice que vio ovnis o que «a tal señora la llevaron a dar un paseo y después la trajeron de vuelta». También hay mucha fabulación con respecto a los poderes extrasensoriales. Dicen que hay tipos que son capaces de cortar una tormenta. Yo no los vi pero la gente lo comenta como si fuera algo muy natural.
P.: Una especie de realismo mágico...
H.M.: Yo diría que es una especie de fe alimentada por la necesidad de enfrentar a las fuerzas de la naturaleza. Las viviendas de campo son muy precarias y la tormenta te puede volar el rancho, arruinar la cosecha o hacer desastres con los animales. También me ocupé del tema de la electricidad. Hay gente que todavía tiene que iluminarse a vela porque las compañías de electricidad sólo tiran un cable donde les conviene.
P.: ¿Ese es un tema central en la obra?
H.M.: Sí. Hay un personaje muy poderoso que tiene el monopolio de la electricidad y acapara la luz de manera muy arbitraria. Además, está insertado dentro del poder político. Porque personajes como éste son siempre candidatos a concejales o a intendentes. Relacionado con esto aparece el tema amoroso. Hay una chica que abandona al hijo de este personaje porque está cansada de ese mundo de ostentación, de camionetas 4x4 y caballos de carrera. Ella viene de una familia modesta y prefiere salir a caminar por la noche y ponerse en contacto con esos fenómenos naturales de los que hablaba antes.
P.: ¿Fue difícil encontrar el criterio estético para mostrar ese ambiente?
H.M.: En principio elegimos una estética inspirada en la obra de Molina Campos y también optamos por la vestimenta tradicional, pero incluyendo varios elementos modernos. Hoy los gauchos andan en moto y llevan puesto el celular donde antes lucían el facón. Ahora en el campo hay mucha mezcla.
P.: ¿Cómo trabajó el lenguaje y la música?
H.M.: El lenguaje no está parodiado, salvo en algunas ocasiones, pero sí tomamos el refra-nero criollo, que todavía se usa bastante. Con eso hicimos un rap. El resto de la música incluye chacareras, gatos, malambos y zambas. Es toda música de fusión que de repente puede derivar en otras zonas musicales como el jazz, por ejemplo. Otra cosa que les va a interesar mucho a los chicos son las peleas con facón, que aunque están estilizadas coreográficamente tienen toda la fuerza de la esgrima criolla. Las funciones de «Huesito Caracú...» son sábados, domingos y feriados, a las 15 y las 17.




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