31 de enero 2005 - 00:00

Hubo bengalas en un megashow en la playa

La réplica de Creamfields en Mar del Plata tuvo una concurrencia de 30.000 personas. El recital se extendió entre las 15 y las 22.
La réplica de Creamfields en Mar del Plata tuvo una concurrencia de 30.000 personas. El recital se extendió entre las 15 y las 22.
Mar del Plata (enviada especial) - Los controles y operativos de seguridad post-Cromañón no alcanzaron a detectar el ingreso de bengalas en la megafiesta electrónica del sábado en Mar del Plata, donde 30 mil personas vibraron en la playa «El Alamo» (en la rotonda del faro), al ritmo del DJ inglés Fat Boy Slim. La maratón electrónica se extendió desde las 15 hasta las 22 y fue una de las tantas al aire libre que marcan el pulso de un verano con boliches cerrados en capital y muy controlados en el Gran Buenos Aires.

Como una «Creamfields» marplatense, pero organizada por Daniel Grinbank y Nokia, la diagramación del predio no incluyó espacios cubiertos, tales como carpas o vips cerrados. Pese a la amplitud, no faltaron los carteles indicando en grandes letras las salidas de emergencia pues había algunos tramos vallados. Además del habitual cacheo en busca de armas o navajas, se revisaban bolsos para extraer toda clase de alcoholes (desodorantes o perfumes) que en algunos casos secuestraban y en otros autorizaban. Explicaban los guardias que «no puede entrar nada que propague fuego», sin embargo, ante los amables pedidos de mujeres, fueron varias las señoritas que ingresaron con perfumes. Y lo mismo ocurrió con las bengalas.

Varios fuegos habían sido secuestrados en la puerta pero hubo algunos entusiastas que zafaron y, una vez dentro, en medio del hacinamiento, encendieron las bengalas. El repudio de los presentes fue generalizado, pero estos individuos, indiferentes en extremo a la sensibilidad social que de un día para otro condenó las bengalas en recitales y fiestas, fueron insultados y repudiados. Les arrojaban lo que tuvierana mano, botellas plásticasy latas de energizantes, en clara señal de desaprobación.

Más allá del cacheo en los ingresos, el operativo de seguridad incluyó 200 policías para el ingreso y otros 400 de civil, ubicados dentro del predio. La prefectura dispuso de un gomón y motos de agua para controlar la zona costera, para lo que había 17 guardavidas. Se vieron varios puestos de la Cruz Roja con hospitales de campaña. Todo lo anterior solía ser de ese modo desde que se organizan recitales multitudinarios, la gran diferencia es que ahora se enfatiza en su difusión.

Lo realmente novedoso fue la total prohibición de venta de alcohol, con lo que los presentes saciaban sus vicios con agua mineral, energizantes y otros estimulantes omnipresentes en este tipo de fiestas. Pese al reciente caso del joven que murió el jueves tras aspirar un spray utilizado para aliviar dolores musculares, se volvió a ver la droga que se consume aspirando una tela impregnada de « lanza perfumi». Del mismo modo que el joven al que mató esa larga aspiración, fueron cientos quienes inhalaban el lanza perfumi de sus remeras o pañuelos.

La fiesta abrió a las 15, con un cielo siempre amenazante pero benevolente, y tuvo al al DJ argentino Aldo Haydar, seguido a las 16.30 del inglés Touche, y a las 18.30 llegaron los estadounidenses Layo & Bushwacka. El broche de oro tuvo a Fat Boy Slim, el DJ inglés que abrió su tramo de la fiesta, como la cerró: con sorpresa. Comenzó putualmente a las 20.30 con un impensado tema de la década del ´50, al que fue complementando con la electrónica y durante su actuación ofreció muy buenos remixes de Nirvana, Damon Albarn y Franz Ferdinand, entre otros.

• Atípico

Cerca del «Golden circle», un espacio vip con capacidad para 10 mil personas, se alzaba un estrado más visible donde alojaron a los famosos: se vio eufórica a Florencia de la V junto a su pareja. Daniel Grinbank estaba acompañado por Andrea Pietra; Andy Kusnetzoff junto a sus movileros y Bebe Contempomi, entre otros.

En el verano más atípico en años y a un mes de la tragedia de Cromañón, dominan las propuestas al aire libre por sobre el esparcimiento en lugares cerrados. Sin embargo, los boliches reparten sus habituales volantes de promoción, complementados con novedaosos gráficos exhibiendo mapas del lugar y salidas de emergencia. Según estimaciones de los comerciantes, la demanda de matafuegos creció en Mar del Plata 1000% y no sólo por parte de los boliches, sino también de otros rubros comerciales y particulares.

• Advertencias

Antes y durante los conciertos al aire libre se reiteran las advertencias para evitar incidentes y también es habitual dejar gente afuera, para respetar la capacidad máxima de los lugares. Sólo durante el último fin de semana, se ofreció en Mar del Plata un recital gratuito de «Babasónicos» en el parador de Rock & Pop, con concurrencia de 8000 personas y al día siguiente en la playa de Radio Metro fueron 2500 los asistentes al show de Zucker XP.

En ambos casos se advertía: «Presten atención a las condiciones para el ingreso. Queda prohibida la entrada con material ignífugo, cortantes o botellas. Eviten las avalanchas. Queremos garantizar un show seguro y para toda la familia». Desde ya, no se vieron familias, y en el recital de
«Babasónicos» un joven se arrojó desde lo alto y cayó al escenario. Varios patovicas lo detuvieron y hasta el cantante del grupo intercedió para que el episodio no pasara a mayores. Luego de pedir a su público calma, siguieron tocando.

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