«Identidad desconocida» («The Bourne Identity», EE.UU., 2002, habl. en inglés). Dir.: D. Liman. Int.: M. Damon, F. Potente, Ch. Cooper, B. Cox, A. Akinnuoye-Agbaje.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
E l concepto de este film no es precisamente novedoso. De hecho, no sólo la novela de Robert Ludlum en la que se basa ya fue objeto de una miniserie con Richard Chamberlain no muy recordada, sino que esta versión de Doug Liman es algo así como una cruza entre «El embajador del miedo» y «Ronin», ambas del difunto John Frankenheimer. Sin embargo se trata de un sólido producto en su tipo, muy superior a otros estrenados este año.
En medio de una tormenta, un pesquero rescata del mar a un Matt Damon amnésico, con dos tiros en la espalda y una extraña cápsula con el número de una cuenta suiza insertado en la cadera. Lo que no puede recordar el protagonista es obvio: el hombre que parece ser, un tal Jason Bourne, es algún tipo de homicida superprofesional del gobierno estadounidense, que ahora, al andar suelto por Europa, pone en serio riesgo algún proyecto ultraconfidencial de la CIA.
Lo divertido de la película es que Damon no recuerda nada, pero hace de todo: en dos segundos puede desarmar a los dos policías que le piden documentos, y hasta se las arregla para combatir al mejor estilo James Bond contra sus colegas con buena memoria y armas de grueso calibre.
Luego de la entretenídisima y bastante más audaz «Go», Liman demuestra que puede hacer con eficacia un producto de suspenso y acción con algo para todos los gustos, excepto quizá para el de los puristas del género. Damon es un muy buen actor para quien el personaje no tienen ningún tipo de complicación especial, y Franka Potente no tiene más que seguir a toda velocidad igual que en «Corre Lola Corre».
Mezclando romance con paisajes europeos, una pizca de fantasía conspirativa, persecuciones automovilísticas (hay una realmente intensa) y un buen equilibrio de violencia fuerte, pero no como para resultar demasiado cruda, Liman logró un entretenimiento elegante, adecuadamente musicalizado por John Powell.
Con estos ingredientes, «Identidad desconocida» es un sólido producto en su tipo, muy superior a otros estrenados este año. Tal como están las cosas, para algo con más carácter casi no queda otro remedio que volver a revisar las películas del citado Frankenheimer.
Dejá tu comentario