En esta versión la acción no está colocada ni en la Grecia de la mitología, ni en el Siglo XVIII mozartiano, sino en un tiempo que bien pudo haber sido ayer (y esto dicho sin eufemismos), la tormenta del día de la función ayudaba al intenso dramatismo de la ópera y las negociaciones con el furioso dios Neptuno. El Coro por su parte no lució muy bien preparado, sobre todo en el primer acto; la escenografía de
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