11 de enero 2008 - 00:00
Imperdibles dibujos y grabados de Miró
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La intimidad como territorio de descubrimiento
La muestra «La Magia de Miró» se compone de aguafuertes
y gouaches, litografías de los 60, dibujos-tinta de los 70 y
hasta la intervención sobre fotografía «Miró mirando a Miró»
Pintaba con el cuerpo; según Joan Punyet Miró, «hacía una suerte de transfusión de su ser hacia sus obras», y a los 84 años, pintaba con los dedos que luego limpiaba sobre su bata azul.
En cuanto a su pensamiento sobre el mercado del arte -en tiempos tan mercantilizados como los actuales-vale la pena un comentario de 1978: «Me doy el lujo de decir 'Merde!!' a aquellos que sólo ven el valor comercial en el arte, aquellos que afirman que sus pinturas valen una fortuna», y se enfurecía cuando se enteraba de que sus obras se habían puesto en venta a precios altísimos, sobre todo las de los años 20 y los 50.
Después de sus ejercicios matinales, una ducha fría, comidas frugales, ausencia de excesos, dedicaba una parte mínima de su tiempo a la frivolidad y ésta fue la causa del fin de su amistad con Dalí hacia los años 30. Si de transgresión se trata, fue uno de los primeros en usar objetos desechables que compraba en sus paseos por el Barrio Gótico de Barcelona, ya que consideraba que su superficie ofrecía una mayor riqueza que la tela blanca.
Conoció a Picasso en 1920 en París. En ese entonces también trata a Tristan Tzara, André Masson, Max Jacob, Paul Eluard, André Breton. La revista «La Révolution Socialiste» es la primera que publica sus obras, sin embargo, Miró los consideraba demasiado dogmáticos.
Exhibe junto a Picasso, Paul Klee, de Chirico, en fin, está en el paraíso de los modernistas, crea escenografías para «les ballets ruses», se codea con Kandinsky y con todas las estrellas del firmamento pictórico que hicieron época, recibió premios y expuso en los museos más importantes del mundo.
No es la primera vez que la obra de este gran artista se exhibe en Buenos Aires: «El Ultimo Sueño de Miró» (Palais de Glace, una colección procedente de la Fundación Pilar i Joan Miró a Mallorca, título que tiene que ver con «el estado del ser creador en el que se exterioriza una fuerza atacante». También se exhibió «Caminos de la Expresión», obras a partir de los años 60 en los que se inicia una gran transformación en su obra (Centro Cultural Borges).
Miró fue un artista de avanzada que jamás se sujetó a nada y que abordó temas como la tierra, el cielo, la mujer, el sexo, los pájaros, los astros y fue el que dijo: «Mirar un cuadro debería ser como recibir un puñetazo en la mandíbula».




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