El Teatro Nacional Cervantes sigue sin actividad desde el año pasado. Mientras que en sus pasillos se especula con una posible invervención del gobierno para forzar una solución, a las puertas del edificio solo se ven homeless y cartoneros. Una de las afectadas por esta paralización es Leonor Manso, con su obra «En auto». «La semana pasada nos llamó el nuevo director, Alejandro Samek, para preguntarnos hasta cuando podíamos esperar. ¿Absurdo no?» - dice. «Dijeron que lo cerraban por arreglos y no es así. También resulta incomprensible la falta de una reacción más fuerte por parte de Argentores, la Asociación de Actores y de todos los que tienen que ver con la actividad teatral, porque el Cervantes está cerrado y no se sabe cuándo se va abrir».
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L.M.: Está muerto por un conflicto que una de las partes, el Estado, no se digna a resolver. A mí me llamaron para participar del centenario de Beckett, que se cumple el próximo 13 de abril, pero eso también lo bajaron de programación porque no van a tener ni quién les prenda la luz. Según el señor Samek, el único que puede resolver esto es Alberto Fernández. Yo no entiendo. ¿Qué tenemos que hacer nosotros que nos levantaron la programación sotto voce y nos dejaron sin trabajo durante medio año?»
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