7 de diciembre 2006 - 00:00

Interesa drama danés sobre complejo vínculo

Sus estupendos actores, un guión bien construido y la firme dirección de Susanne Bier,disimulan el escaso brillo de una puesta en escena según las pautas del famoso Dogmadanés.
Sus estupendos actores, un guión bien construido y la firme dirección de Susanne Bier, disimulan el escaso brillo de una puesta en escena según las pautas del famoso Dogma danés.
«Hermanos» (Brodre, Dinamarca, 2004, habl. en danés). Dir.: S. Bier; Guión: A.T. Jensen. Int.: C. Nielsen, U. Thomsen, N.L. Kaas, B. Mejaing, S. Hojfeldt, P. Henriksen ( PROYECCION EN DVD)

De la directora de «Corazones abiertos» podía esperarse un poquito más, pero aún así, es bien interesante este drama danés, por las actuaciones, que se han ganado varios premios internacionales, pero sobre todo por la situación que se presenta entre dos hermanos y la esposa de uno de ellos, y por la crisis consigo mismo que tiene el mayor, debido a una experiencia extrema que tuvo en Afganistán.

La situación se debe, precisamente, a lo que uno piensa, pero no, porque para malpensado ya está uno de los hermanos, lo que no significa que no tenga cierta parte de razón en sospechar de las atenciones que el otro tiene hacia su cuñada. En cuanto a la crisis, podemos decir lo mismo, se debe a lo que uno piensa, pero tampoco, porque el asunto tiene sus vueltas, y además también aplica, inesperadamente, el concepto de hermano, con un criterio medianamente amplio, y de un modo fuertemente doloroso. La gente tiene sus complejidades, sus limitaciones, y sus cambios, para mejor o para peor, según cómo se vean motivados, y esto Susanne Bier y su guionista Anders Thomas Jensen lo saben decir muy bien. Hay mucha perspicacia en la composición de sus personajes, y en el desarrollo de las situaciones, a cargo de muy calificados actores, a quienes nuestro público rápidamente reconocerá como el Christian de «La celebración» y el parapléjico de «Corazones...», y también como el perplejo protagonista de «Reconstrucción de un amor».

No brilla demasiado, en cambio, la puesta en escena, hecha más o menos según las pautas del famoso Dogma, lo que se advierte sobre todo en la fotografía, y en la aparente sencillez de conjunto. Precisamente, sencillez y mano firme caracterizan la dirección. El resultado, ya se dijo, es bien interesante, y cabe agregar que incluso es hasta inquietante, y provoca unas cuantas reflexionessobre la capacidad del ser humano para armar o desarmar sus relaciones familiares (y, según contó la propia autora en San Sebastián, para los daneses fue, además, algo revelador, porque la mayoría ignoraba cuántos soldados de su país, destinados en Afganistán y traumados por diversas causas, ahora están trayendo la guerra a casa). Se proyecta en DVD, pero vale la pena.

P.S.

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