17 de abril 2002 - 00:00
Ironías contra la superstición
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E scarnecer teorías insensatas es una pasión del matemático Martín Gardner. Esta antología de los artículos que publicó en «Skeptical Inquirer» se inicia con «la peor disputa teológica»: ¿Adán y Eva debían tener abdómenes absolutamente lisos?, eso que Borges llamó con ironía «una idea de monstruosa elegancia». A Gardner el tema le permite enfrentar desde el evolucionismo las insólitas propuestas que fabrican los creacionistas en su afán de sostener que Dios creó la tierra y los cielos en 6 días hace 10 mil años, algo que el Vaticano ya ha dejado de lado. Siguiendo ese delirio Gardner llega a plantear una fantasía que habría divertido a Borges y Bioy Casares: «Si el ombligo del Hombre fue creado con el único propósito de engañarles para que creyeramos que habíamos tenido padres,(...) podemos incluso suponer que Dios creo el mundo hace sólo unos minutos, con todas sus ciudades y registros, y con recuerdos en las mentes de las personas, y no existe una manera lógica de refutar esto con una teoría posible».



