Roma (ANSA y ASN).Después de «La vida es bella», era la película más esperada de Roberto Benigni. No sólo por él, sino por tratarse del clásico canónico de la literatura infantil italiana, hasta ahora sólo vista a través del prisma Disney. Pero la crítica italiana se mostró más bien tibia con su nuevo film, «Pinocchio», inspirado en la obra de Carlo Collodi.
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La mayoría de los críticos no compartió el tono de elogio del presidente, Carlo Azeglio Ciampi, que lo considera uno de los films imprescindibles de ver, y hasta hubo algunos que confesaron haberse dormido durante la proyección.
Gran parte de los críticos lamenta un «excesivo» respeto del texto original («demasiado Collodi, demasiado poco Benigni» recitan a coro) pero el cineasta se declaró halagado de que «los críticos no hayan visto mi mano en el film. Muy bueno, eso es un elogio porque los clásicos no se tocan».
Las opiniones son discordantes porque uno de los críticos del «Corriere della Sera» habló del Pinocho de Benigni como de un personaje «envilecido, remilgado y empalagoso», mientras otro afirma que «nos hallamos ante una nueva, seductora y fantasiosa versión» del libro de Collodi, y ante un Benigni «perfecto en el papel, sutilmente humorístico, y que ocupa toda la pantalla, tanto material como psicológicamente». •Sin magia
Para «La Repubblica», la película «no tiene magia, le falta ese algo imponderable e inclasificable que se llama magia». Para «La Stampa», en cambio, el film «no falta el respeto al clásico de la literatura infantil y por lo contrario le da un toque adicional». Para el crítico de «Il Messaggero», Benigni era más Pinocho en sus films precedentes, y el de «L'Unitá» habla de «film levemente gélido en el que Benigni se contiene como actor y se expande como director».
«Il Giornale» le da un elogio traicionero («es tan perfecto que puede llegar a aburrir al público con su afán de respetar el libro de Collodi») mientras el diario de las autoridades eclesiales, «Avvenire», afirma que «Pinocho» es casi una continuación de «La vida es bella»: «El mundo coloreado y cambiante de su nuevo filme -escribe el crítico católico-es el del Paraíso imaginado por el Guido de 'La vida es bella' para ser recibido al término de su extraordinaria aventura terrena».
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