5 de junio 2003 - 00:00

Jazz, tap y swing, según pasan los años

Jazz swing tap
"Jazz swing tap"
M añana a las 20.30 hs. se estrena en el teatro Broadway (Corrientes 1155) el espectáculo musical «Jazz swing tap», protagonizado por Sandra Guida («Chicago»), Elena Roger («La bella y la bestia») y Diego Reinhold («Cómico», «Huesito caracú»). Acompañan a este trío un ensamble de 24 bailarines y cantantes y una orquesta en vivo. La escenografía es de Valeria Ambrosio, el vestuario de Fabián Luca y la iluminación de Ariel Del Mastro.

«Jazz swing tap» es un homenaje a los grandes shows musicales de Broadway por los que desfilaron artistas tan deslumbrantes como Glenn Miller, Frank Sinatra, Louis Amstrong, Judy Garland, Liza Minelli, Benny Goodman, Duke Ellington, Tony Benett, Tommy Doorsey, Fred Astaire, Gene Kelly,Artie Shaw, Lionel Hampton, Ella Fitzgerald, Peggy Lee y Doris Day entre otras grandes figuras.

El montaje de este espectáculo, que está presidido por una imponente escalinata (idea del productor Alejandro Romay), quedó a cargo de la coreógrafa Elizabeth de Chapeaurouge, Gerardo Gardelín (arreglos y dirección musical) y James Murray (coordinación artística y entrenamiento actoral).

Murray
es argentino pero perfeccionó sus estudios teatrales en Londres y en Nueva York, donde fue becado por Robert De Niro. Actualmente es director artístico del Actors Repertory Theatre del British Arts Centre de esta Capital. En cuanto a Chapeaurouge y Gardelín, ya son ampliamente conocidas sus respectivas trayectorias en comedia musical. Pero estos dos buenos conocedores del género, recién comenzaron a trabajar juntos en «El violinista sobre el tejado» y más tarde en «Zorba». Dialogamos con ellos.

Periodista
: ¿Cuál fue el punto de partida de este espectáculo?

Gerardo Gardelín: Fue una idea de Alejandro Romay. El nos convocó para hacer un espectáculo de jazz y tap dance de gran despliegue y con mucho baile y mucho canto. Nos alcanzó una pila de temas y simplemente nos dijo: «Elijan los que les guste». Y nosotros elegimos aquellos que nos parecieron más representativos de cada época para adaptarlos a un lenguaje actual.


Elizabeth de Chapeaurouge: Tomamos temas de la década del '20 hasta nuestros días, pero en realidad es un show atemporal que recrea cuadros que han hecho Gene Kelly y Frank Sinatra, Fred Astaire y Ginger Rogers. La música de jazz es un gran aporte al espectáculo porque incluye grandes compositores.


P.:
¿Cómo fue que integraron estilos tan diversos?

G.G.: Tomamos elementos de distintas músicas y los aggiornamos a un mismo lenguaje. Mi objetivo era unificar el sonido como para que no hubiera un salto abrupto entre los temas de los años '20, '50 u '80. La idea es que este show resulte interesante y actual más allá de su espíritu de revival. Somos 8 músicos -dos trompetistas, tres saxos, un contrabajo, una batería y yo al piano-y estamos ubicados muy estratégicamente arriba de la escalinata. La gente que vió los ensayos nos dice que tiene un ritmo irresistible. En una hora y veinte de espectáculo la energía no baja nunca.


P.:
¿Se intentó imitar también el estilo de los artistas-modelo sobre los que trabajaron el show?

G.G.: No necesariamente. Este espectáculo es una absoluta recreación. Hay cuadros que son baile puro y otros que están teatralizados. Eso da pie a varias historias de amor y a cuadros de muchísimo humor. En general, tomamos la idea que proponían algunos temas y le dimos un cierto grado de dramatización. En ciertos casos nos interesó rescatar lo que dice la letra de una canción de Tony Bennett y dramatizarla, cuando él simplemente la cantó.

P.: Ustedes ya trabajaron con buena parte del elenco ¿igual tuvieron que hacer casting?

E.C.: Por supuesto, siempre hacemos casting. Es una manera de chequear en qué estado están los que van a actuar. Para trabajar en esto hay que entrenar siempre, no sólo es cuestión de tomar clases de danza o de canto, el estado físico es muy importante para poder resistir un espectáculo tan exigente. Este es un elenco muy completo y profesional.


G.G.: El 90% de ellos son profesionales que ya pasaron por «Chicago», «Fiebre...», «La bella y la bestia», «Los miserables», «La tiendita del horror» o «El violinista».


P.:
¿Cuánta gente suele presentarse en un casting de comedia musical?

E.C.: Bueno, este fue un casting casi cerrado y muy específico donde se exigía canto, tap, danza jazz y actuación. Asistieron unas doscientas personas, pero en los castings abiertos suelen presentarse cerca de 800.


P.:
Elizabeth, usted se quejaba hace algunos años de que era muy difícil encontrar bailarines que cantaran bien. ¿Mejoró en algo la situación?

E.C.: Es increíble como mejoró con este nuevo apogeo de los musicales. Fue algo que se empezó a percibir para el estreno de «Fiebre...» y de «Chicago». Porque anteriormente, me refiero a cuando se estrenó «El beso de la mujer araña», se produjo una especie de bache. Por suerte en los últimos años el género musical volvió a tener continuidad.A partir de ahí los artistas comenzaron a prepararse mejor e incluso a viajar al exterior. Paralelamente surgieron varias escuelas de teatro musical en Buenos Aires y tienen tan buen nivel que ya no es necesario viajar a los Estados Unidos para capacitarse en jazz dance, como tuve que hacer yo cuando empecé.


G.G.:Yo también siento que tuve un aprendizaje muy intenso en estos últimos años. Ocuparme de la dirección musical de «Chicago» resultó una exigencia enorme, fue como un workshop en comedia musical que marcó un antes y un después en mi carrera.




Dejá tu comentario

Te puede interesar