13 de enero 2005 - 00:00
Kitano resucita con talento mito japonés
Ogusu. «Zatoichi» (Idem, Japón, 2003, habl. en japonés). Dir.: T. Kitano. Int.: T. Kitano, T. Asano, Y. Natsukawa, M.
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La versión de Kitano actualiza uno de los mitos intocables del cine clásico japonés matizando las matanzas típicas del género con momentos de comedia hilarante y toques de cine de arte.
Zatoichi ahora es albino, y tiene un vistoso estoque rojo, y si bien su personalidad está mas en sintonía con el signo de los tiempos, Kitano nunca llega al estilo de las masacres de Quentin Tarantino en «Kill Bill», lo que no impide que a los cinco minutos de película, el héroe ya se haya cargado a un número más que contundente de villanos, casi todos con las familiares cataratas sangrientas típicas del género. El equilibrio entre el homenaje a un personaje clásico y su estilo personal ayuda a que esta aproximación de comedia negra resulte casi siempre divertida y sorprendente, como cuando enfrenta a los samurais con una geisha travesti, o cuando en medio de las peores matanzas relaja al espectador con momentos de comedia hilarante. Por ejemplo, cuando un compinche torpe del protagonista intenta enseñar el arte de la lucha y sólo logra que le den palos en la cabeza.
Kitano se permite las ideas más delirantes, y esta peligrosa falta de prudencia, culpable de algunos momentos aburridos en sus films de yakuza, en este género no tienen desperdicio, incluyendo un extraño cruce entre musical japonés mezclado con una puesta de musical hollywoodense. Ojalá este muy buen film de samurais moderno le abra los ojos a otros colegas de Kitano para que los herederos de Shintaro Katsu vuelvan a recorrer los caminos del infierno, para solaz de los fans del género.




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