30 de enero 2004 - 00:00

La emigración como tragedia

La emigración como tragedia
P or primera vez en la Argentina se está presentado, desde mediados de esta semana, la obra más premiada del dramaturgo brasileño Bosco Brasil, uno de los fundadores del «Teatro de Cámara de Sao Paulo». «Nuevas directivas para tiempos de paz» fue declarada por los críticos de su país «el mejor texto dramático de los últimos quince años». La versión del Teatro de la Comedia (Rodríguez Peña 1062) fue traducida y adaptada por el director Víctor García Peralta, también responsable de la puesta.

En el teatro, además, el espectador puede visitar una muestra de fotografías y objetos relacionados con la inmigración, y tener acceso a una base de datos provista por el CELA (Centro de estudios migratorios para Latinoamérica) que brinda la fecha de llegada a la Argentina de todos los extranjeros que ingresaron al puerto de Buenos Aires hasta el año 1929, incluyendo el nombre del barco y el puerto de origen. Parte del valor de las entradas de este espectáculo será destinado a completar dicha base de datos, cuyos archivos llegan hasta 1955.

La obra transcurre en 1945 y tiene por protagonistas a un funcionario de migraciones porteño (Arturo Bonín) y un inmigrante polaco ( Norberto Díaz) que procura ingresar a nuestro país como agricultor pese a ser un actor muy culto y con una gran predilección por el teatro español.

Víctor García Peralta
se inició como actor y director en Brasil y desde entonces siempre ha mantenido un fluido contacto con el ambiente teatral brasileño. En Buenos Aires ya dio a conocer varias obras de Miguel Falabella («Cómo rellenar un bikini salvaje», «En pampa y la vía», «El submarino») y tiene pensado estrenar otra más en abril, «Síndromes» con Mabel Manzotti como protagonista.

Periodista
: ¿Usted es el director que más obras brasileñas estrenó en la Argentina?

Víctor García Peralta: No sé si estrené tantas, pero lo más curioso es que desde hace un par de años volví a trabajar en Brasil, también con textos de autores argentinos. En realidad yo viví en Brasil hasta 1984, ahí decidí tomarme un año sabático en la Argentina, pero como hice «Las lágrimas amargas de Petra Von Kant», que tuvo tanto éxito, me fui quedando en Buenos Aires. A principios de 1999, me ofrecieron dirigir « Decadencia» de Berkoff, con dos muy buenos actores de Río. Esa obra estuvo tres años en cartel y le gustó tanto a Bosco Brasil que me pidió que dirigiera «Nuevas directivas para tiempos de paz» en la Argentina.


P.
: ¿En qué se inspiró el autor para escribir esta obra?

V.G.P.: El dice que decidió escribirla el día del atentado a las Torres Gemelas. Esa noche, Bosco tenía pensado ir a comer con su mujer y un actor amigo para hablar de un nuevo proyecto teatral, pero el tema excluyente de esa cena fue: «¿Vale la pena hacer teatro en un mundo en guerra?». Así nació.


P.:
La obra está basada en una anécdota muy ligada a los orígenes de nuestro país.

V.G.P.: Así es, narra la llegada de un inmigrante polaco al puerto de Buenos Aires, el 18 de abril de 1945. El dato resulta mucho más irónicoen la versión argentina, porque nuestro país entró en guerra contra Alemania el 27 marzo, cuando la guerra ya había terminado. En cambio, Brasil se había declarado en guerra dos años antes. El polaco llega con su visa para trabajar como agricultor, pero se encuentra con este oficial administrativo que no lo deja ingresar porque lo encuentra sospechoso. Durante la obra uno va descubriendo que este empleado tiene un pasado ligado a la extrema derecha argentina, es un tipo que ha torturado gente. También se va revelando que el personaje del polaco es un actor que elige trabajar en agricultura porque está en crisis con su profesión. La obra plantea en realidad un enfrentamiento entre dos culturas. Hay que ver la idea que tiene este europeo de la argentina, porque él llega del horror, viene huyendo del nazismo.


P.: Uno de los personajes es entonces actor profesional. ¿Qué peso tiene ese rasgo dentro de la obra?

V.G.P.: La obra no sólo es un homenaje a los inmigrantes y a los que hicieron el país, es también un homenaje al teatro. Bosco se inspiró lejanamente en el famoso director polaco Zbigniew Ziembinski que revolucionó la escena brasileña cuando en 1943 estrenó «Vestido de novia» de Nelson Rodrigues. Desde entonces fue considerado el fundador del teatro moderno brasileño. Para mí, como argentino, la obra está ligada indefectiblemente a figuras tan queridas y admiradas como Heddy Crilla, la gran maestra de actores, la gran actriz rusa Galina Tolmacheva que se asentó en Mendoza, sin olvidar al escritor y dramaturgo polaco Witold Gombrowicz. Una de mis escenas preferidas de esta obra es cuando el inspector le promete al inmigrante polaco que lo dejará ingresar al país siempre y cuando logre hacerlo llorar en diez minutos con algo de su historia personal. El logra conmover a este empleado hostil, pero no le cuenta una anécdota propia, le recita un monólogo de «La vida es sueño» de Calderón de la Barca. Un hermoso homenaje al teatro.


Entrevista de Patricia Espinosa

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