23 de junio 2005 - 00:00

"La masacre de Texas"

La nueva«Masacre deTexas» no tienenada queenvidiarle alclásico del terrorde los ’70 ygustará a losamantes de latruculenciaextrema(exclusivamente).
La nueva «Masacre de Texas» no tiene nada que envidiarle al clásico del terror de los ’70 y gustará a los amantes de la truculencia extrema (exclusivamente).
«La Masacre de Texas» (The Texas Chainsaw Massacre, EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: M. Nispel. Int.: J. Biel, J. Tucker, E. Leerhsen, M. Vogel, E. Balfour, A. Bryniarski.

Una remake de uno de los mayores éxitos del cine independiente, y una pieza cláve en el cine de terror de la década de 1970, parecia destinada al fracaso en manos de un productor como Michael Bay, un experto en gastar millones y no siempre recuperarlos. Sin embargo la presencia como coproductor de Tobe Hooper, el autor original, en esta nueva masacre, y sobre todo el talento del director Marcus Nispel lograron que la nueva Masacre de Texas esté a la altura del original.

No tiene sentido pensar cuál de las dos es más terrorífica, ya que la que se puede ver en cines es esta sólida película de terror definitivamente no apta para el público acostumbrado a las emociones light del Hollywood contemporáneo.

Ed Gein
, el asesino serial que inspiróa Hitchcock su superclásica «Psicosis», también generó una visión más fidedigna de sus crímenes totalmente enfermos que incluían las más oscuras variaciones del fetichismo caníbal. Marcus Nispel apostó a darle al público moderno una aproximación actual a las desventuras de esos jóvenes alternativos con tan poca suerte como para toparse con la familia desquiciada que nunca fue un buen ejemplo de la gente buena de las zonas campestres. Justamente el punto fuerte de esta nueva versión es el énfasis en la descripción de la locura canibal de esta familia que impone sus costumbres a la fuerza a sus pocos miembros capaces de oler algo feo cada vez que se acercan a la cocina.

La elección de Lee Ermey como el sheriff corrupto que asiste a sus parientes con el poder que le da el uniforme también es un hallazgo del nuevo film, ya que sin dudas el actor descubierto por Kubrick en «Nacido para matar» se convierte en un elemento que mejora muchas escenas de esta masacre con respecto a la original. El humor negro es lógico para una remake que funciona partiendo de la base de que el espectador está más o menos familiarizado con los horrores que va a presenciar, aunque afortunadamente midiendo los toques de comicidad macabra e ironía siniestra para que finalmente el público quede hundido en un clima de pesadilla y terror que no tiene nada que envidiarle al del film de los '70.

En este sentido llama la atención el coraje del director para mantener los niveles de truculencia al máximo de lo permitido en estos tiempos descafeinados. Y sobre todo su mayor triunfo es haber logrado que Michael Bay le permita convocar al mismo director de fotografía de Tobe Hooper, Daniel Pearl, jugada que logra que ambas «Masacre de Texas» posean una imagen ciento por ciento terrorífica, más allá de la época y el presupuesto.

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