28 de junio 2005 - 00:00

La Pampa centraliza actos por el Día del arquitecto

Importantes arquitectos enviaron 120 obras con dibujos (arriba,el «Rulero» de la avenida Del Libertador) para integrarla primera exhibición de arquitectura en la provincia dondeesta disciplina llegó de la mano de Clorindo Testa en 1956.
Importantes arquitectos enviaron 120 obras con dibujos (arriba, el «Rulero» de la avenida Del Libertador) para integrar la primera exhibición de arquitectura en la provincia donde esta disciplina llegó de la mano de Clorindo Testa en 1956.
El próximo viernes, con una serie de actividades organizadas por el Centro de Arte y Comunicación, CAYC, se celebrará el Día del Arquitecto en Santa Rosa, La Pampa, con el auspicio del gobierno de la Provincia, la Cámara de Diputados, la Municipalidad de Santa Rosa y empresas privadas.

El Consejo de Ingeniería y Arquitectura de La Pampa recibió además 120 obras con dibujos de los mejores arquitectos argentinos, y los expondrá en el Consejo Deliberante de la ciudad. Por primera vez se presentará una exhibición de arquitectura en la provincia donde este arte mayor llegó de la mano de Clorindo Testa, cuando en 1956 obtuvo el Primer Premio por el Centro Cívico de Santa Rosa, asociado con los arquitectos Dabinovic, Gaido y Rossi.

De 1972 es el encargo del edificio para la Legislatura, habilitado en 1976; a comienzos de 1981, en fin, ganó en un certamen nacional la tercera etapa del complejo: el Palacio de Tribunales, el Centro Cultural, y la ampliación de la Casa de Gobierno. El proyecto ganador se ajustaba a una serie de decisiones básicas luego transformadas en partido arquitectónico. No se alterarían las relaciones de lo ya construido con lo proyectado ni los vínculos que se producían desde el acceso principal al conjunto.

Como en otros edificios de Testa, en este complejo el color tuvo asignado un papel importante en la diferenciación formal de los elementos; y ademása pesar de los cambios de funciones antes señalados y los nuevos temas aparecidos desde 1956, cuando elaboró la propuesta original la totalidad mantuvo la coherencia mediante una solución imaginativa que, al par de incorporar lo existente -incluyendo los accidentes topográficos- evitó la monotonía con la variedad de calidades especiales contenidas en el diseño.

La muestra de dibujos incluye trabajos de Antonini, Schön, Zemborain, Fervenza, Hall; Jeffrey Berk; Roberto Converti; Enrique Cordeyro; Dujovne, Hirsch; Jaime Grinberg; Lacroze, Miguens, Prati; Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry; Mariani-Pérez Maraviglia;Milschtein-Socolovsky; Neumann, Lama-Soler-Pasinato; Turjanski, entre otros. El viernes a las 19.30, tendrá lugar un coloquio con los arquitectos invitados, Testa, Federico Aja Espil, Rodolfo Miani y el periodista Federico Prack, crítico de arquitectura.

Finalizados los actos en Santa Rosa, el domingo, en el camino de regreso a Buenos Aires, los invitados participarán en las celebraciones organizadas con motivo del centenario de la fundación y llegada del ferrocarril a la ciudad de Lonquimay ( ubicada en el límite con la provincia de Buenos Aires), donde se ha emplazado una escultura de Testa. El maestro de la arquitectura internacional recordó a uno de los abuelos de su mujer, Teresa Borthagaray, Manuel García, fallecido hacia 1910, qie 0había llegado a Lonquimay, unos veinte años antes que lo hiciera el ferrocarril.

El Día del Arquitecto fue instituido a partir de la creación de la Unión Internacional de Arquitectos UIA, fundada el 1 de julio de 1948, en París, durante los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (C.I.A.M.), organizados por el gran maestro de la arquitectura del siglo XX,
Le Corbusier. «La arquitectura marcó y mantuvo vigentes en el tiempo todos y cada uno de los acontecimientos históricos de la humanidad. Desde las cuevas socavadas en la piedra hasta las grandes estructuras de hoy, pasando por la creación de cada elemento constructivo que integra una obra, el dintel, el arco, las ojivas, las cúpulas, los estilos, dejando imponentes construcciones...» escribieron los arquitectos Fabio Morales y Claudio García, coorganizadores del evento. Y agregan, «El arquitecto, utilizando primero el dibujo como medio de comunicación y luego erigiendo sus obras, deja al mundo un legado inagotable...».

La arquitectura, además, cumple un papel social activo. Célebre es la distinción del pensador alemán
Ferdinand Tönies entre comunidad y sociedad. La comunidad es para él la organización natural del hombre; y la sociedad, es su organización artificial. La comunidad, que es la familia y la aldea, y la sociedad, que es la ciudad, cuentan con sus estructuras sociales, económicas y culturales propias. Cuando Tönies difundió estas ideas, en 1887, las grandes ciudades empezaban a crecer. Berlín, por ejemplo, apenas alcanzaba a 900.000 habitantes, contra 3.800.000 de Londres, 2.000.000 de París, y alrededor de 1.500.000, Nueva York. Pero Tönies, que reelaboró sus definiciones más tarde, iba a morir en 1936, cuando Berlín contaba con 4.200.000 personas. De entonces ahora, el crecimiento poblacional ha sido superacelerado ya que la población aumenta a un promedio de 86 millones por año.

El dictamen de
Tönies sigue, pues, siendo válido: la gran ciudad es la expresión desbordante y desmesurada de la forma urbana. Por ello, la arquitectura está llamada más y más a comprometerse activamente en este proceso. Aunque no son sólo los arquitectos, sin duda, quienes deben pensar soluciones en la búsqueda de un mundo mejor, diseñado a escala de la condición humana. Esta idea suena en boca de políticos, economistas, intelectuales, artistas, con sentido diverso: a veces como convocatoria demagógica, pero otras como aspiración honesta. No se trata, sin embargo, de un tema lírico, circunscripto a la ilusión o a la utopía. Es una urgencia, algo que lleva siglos de propuestas.

La arquitectura, entonces, no puede olvidar que sólo a partir de la comprensión de las contradicciones y los choques de nuestro tiempo, hallaremos la salida de este malestar de la cultura (en términos de
Freud) que hoy sufrimos. La arquitectura debe, pues, tomar nota de lo no terminado, lo no dicho, lo no querido, lo no previsto, lo no común, lo (aparentemente) no racional, para que su vasto poder actúe a favor de los hombres. Hay quienes piensan que ese mundo mejor no ha de llegar nunca, y quienes creen que es posible hacerlo ya.

Es importante que este eventotenga lugar en la Pampa « espacio sin límites» en quechua, un símbolo del lugar de lo posible y en esta oportunidad, para los arquitectos un espacio propicio para la reflexión. Lo contrario del «no lugar» señalado por el escritor francés
Marc Augé.

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