19 de julio 2005 - 00:00
La próxima feria de Milán se expondrá en Buenos Aires
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El Museo del Diseño que se erigirá en Milán a un costo de aproximadamente 2 mil millones de euros, y que Pier Paolo Maggiora, uno de sus creadores, vendrá a presentar en septiembre en la apertura de la X Bienal de Arquitectura.
La idea arquitectónica del rascacielos de Isozaki es el concepto de la forma sin fin, como una torre interminable que aspira a la total verticalidad como queriendo llegar al cielo. El volumen de la torre de Hadid genera una torsión que moviliza el conjunto, y la obra de Libeskind insinúa una esfera ideal. El Museo de Diseño y su significado cultural está inspirado en la visión del hombre renacentista. El edificio está inserto en un círculo y un cuadrado, según Leonardo Da Vinci, en la Milán de hace cinco siglos. El área total que se intervendrá con la propuesta de estos grandes arquitectos es de 225 mil m2, de los 440 mil que ocupa actualmente el predio. Cincuenta por ciento ha sido destinado al parque público que se transformará en el nuevo «Central Park» de la ciudad, y abarcará un tejido de conexiones en todo el sistema, generando espacios públicos distintos y diferentes escalas.
Se ha estimado que este gran emprendimiento inmobiliario y urbano de alta calidad, contemplará una inversión económica hasta el año 2014 de aproximadamente dos mil millones de Euros.
En cuanto a la histórica Feria de Milán, desde fines de este año, será transferida a la sede proyectada por Maximiliano Fuksas, en la localidad de Rho-Pero, en la periferia de Milán, cerca de la autopista y del tren de alta velocidad. « Hemos definido la estructura y trabajado juntos utilizando un espacio operativo virtual informatizado», dijo Maggiora, quien presentará la idea el primer día de la Bienal de Buenos Aires, por la mañana, con inversores italianos; y por la tarde, exponiendo las ideas originales del grupo.
En 1985, Maggiora diseñó una autopista muy importante en el Gran Cañón de Arizona, y desde ese mismo año hasta 1990, ha proyectado con Mario Botta una renovación urbana en Torino. En 1998, ganó un concurso internacional para la torre de Minsk para las telecomunicaciones, de 400 m. de altura. Ha sido elegido con Arata-I sozaki, para el diseño de un Palacio de Deportes en su ciudad (2006); y con Rogers, para un Centro de Negocios en Malpensa (1999-2030).
El lenguaje formal y la reflexión sobre el entorno histórico y cultural son característicos en Libeskind, el profesional más intelectual del deconstructivismo. Ejemplo paradigmático es su Museo Judío en Berlín, un símbolo que refleja la historia de la comunidad judía en esa ciudad.
Oriunda de Bagdad, Hadid estudió matemática en la Universidad Norteamericana de Beirut y arquitectura en Londres (1972-77). En el cuarto año de su carrera en la Architectural Association, integró el taller de Rem Koolhaas y Elías Zenghelis, quienes han sabido rescatar los olvidados diseños del arquitecto ruso Ivan Leonidov y las teorías de su famoso inspirador, Kasimir Malevich, que en 1913, desarrolló el Suprematismo en su país. Hadid reivindica ese Suprematismo por su sentido de la abstracción, y lo define como algo «cósmico, capaz de generar una nueva forma de organización espacial, edificios más livianos, de pocos elementos, que deben representarse a sí mismos y generar un sistema estructural de absoluta pureza».
La fragmentación de planos y volúmenes, que pone en movimiento a sus obras, está guiada por un riguroso sistema de fondo, afín al Suprematismo ruso. Hadid dijo alguna vez: «Yo creo que los edificios pueden flotar. Sé que no es posible, pero lo creo». Sin embargo, sus obras -que, llevadas al dibujo, constituyen estupendas muestras de arte-flotan. Flotan en la percepción imaginaria de quien está dentro de ellas, que es lo que verdaderamente importa, lo que convierte la posibilidad en realidad, y la creencia en materia.
El cuarto proyectista, Isozakise graduó en la Universidad de Tokio en 1954 y hasta 1963 formó parte del equipo de Kenzo Tange, profesor suyo. A partir de la década del '70, desarrolló una exitosa actividad sin precedentes que lo llevó de los países más alejados a los centrales. Es el más descollante arquitecto japonés, y tuvimos el privilegio de tenerlo en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1998, en ocasión de una Bienal.



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