11 de septiembre 2002 - 00:00
"La tecnología en música hizo cosas abominables"
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Ruy Castro
«En mi casa se escuchaba de todo y había muchos discos, de aquellos viejos de pasta de 78 rpm: tangos, boleros, cantantes norteamericanos y, por supuesto, música brasileña. Eso generó un fuerte interés de mi parte hacia la música, sobre todo hacia su pasado». A los 54 años, Castro tiene un extenso currículum como periodista, primero en información general -»fue una escuela excelente para mí, porque me permitió acercarme a los temas más variados»- y más adelante en suplementos culturales.
Ruy Castro: Es correcto en parte. En ese año Tom Jobim y Joao Gilberto grabaron «Chega de saudade», el primer LP con la bossa expuesta en su plenitud. Pero como toda música, la bossa tiene su historia previa, relacionada sobre todo con el samba. Si al samba le sacamos todos los instrumentos típicos de las escolas y dejamos solamente el tamborín, nos encontraremos con la manera de tocar la guitarra de Gilberto. Además, por supuesto, hay complejidades armónicas que yo no soy capaz de explicar porque no soy músico; pero sí puedo decir que uno de los grandes cambios de Joao Gilberto fue simplificar la «batida» del samba. Y que Jobim hizo su gran aporte a partir de su enorme curiosidad, de su interés por todas las músicas, desde la más erudita hasta la más popular.
R.C.: Eso merece una aclaración. Cuando nació, la bossa no tenía ninguna relación con el jazz, aunque algunos intelectuales más cercanos al pensamiento de izquierda la criticaran porque la consideraban una desviación norteamericana del samba. Lo que ocurrió es que los músicos de jazz conocieron rápidamente la bossa, se sintieron muy atraídos por esta música, y empezaron a utilizarla como «standards» para sus improvisaciones. Aunque, en verdad, la primera vez que los americanos escucharon la bossa como realmente era fue en noviembre de 1962, cuando un grupo de músicos brasileños actuó en el Carnegie Hall. Posteriormente llegaría aquel disco maravilloso de Joao y Astrud Gilberto junto a Stan Getz. De modo que la influencia del jazz en la bossa vino después, como de algún modo también influenció el interés que tuvieron cantantes consagrados como Frank Sinatra; y así llegarían las versiones en inglés -muy odiadas por Jobim-de clásicos como «Garota de Ipanema». Del mismo modo que pueden encontrarse en la bossa influencias de Debussy o de Chopin.
P.: En su libro usted habla del papel que tuvieron artistas como Caetano Veloso o Gilberto Gil, de una generación posterior, en la decadencia de la bossa...
R.C.: En un principio, artistas como Caetano Veloso, Gilberto Gil o Chico Buarque no supieron qué hacer con su herencia. Consideraban -sobre todo Caetano y Gil a partir del movimiento que se llamó «Tropicalismo»- que la bossa venía a destruir el pasado. Con el tiempo, ellos se dieron cuenta de que la bossa era parte de su propia historia y se acercaron a ella. Muchas cosas contribuyeron a la decadencia de la bossa: la dictadura militar -que dividió a la juventud brasileña-, la aparición de la «Joven Guardia» con Roberto Carlos a la cabeza, la emigración de muchos de sus cultores que se fueron a vivir a los Estados Unidos, el nacimiento del movimiento hippie, la explosión del rock brasileño -que de brasileño nunca tuvo nada-y, seguramente, los tropicalistas. Con el tiempo, Caetano Veloso consideró su error y en su libro «Verdade tropicale» dice que «la bossa es un fenómeno musical y el tropicalismo fue un fenómeno periodístico».
P.: ¿En su época de apogeo, la bossa no fue un fenómeno de élites?
R.C.: En parte sí. Pero si usted considera que Brasil es un país con mucha gente, fueron igualmente muchos millones los que se interesaron por esta música. Además, en esa época no existía una televisión nacional y la radio nacional no le dio mucho espacio.
Cine
P.: Otro de sus intereses está puesto en el cine, ¿le interesa el video clip como expresión contemporánea?
R.C.: No. Me parece una de las cosas más nocivas que le ha sucedido a la música. Se muestra todo a una velocidad que no tiene nada que ver con las pulsaciones del corazón humano. A partir del video clip, la juventud se hizo más impaciente, quiere que todo suceda rápido, sin ninguna posibilidad de reflexión. Por cierto, la tecnología puede hacer cosas maravillosas, como fue la enorme difusión que se produjo a partir de la popularización del CD. Pero también puede hacer cosas abominables.
P.: ¿Hay una vuelta al pasado en los músicos jóvenes de Brasil?
R.C.: Justamente la reedición de música del pasado permitió que muchos jóvenes descubrieran a grandes artistas del samba, el choro y la bossa; y actualmente, sobre todo en Río, son muchos los que están haciendo esas músicas.
P.: ¿En qué está trabajando actualmente?
R.C.: Estoy haciendo un nuevo libro sobre la bossa nova que completa lo hecho hasta ahora.




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