1 de marzo 2002 - 00:00

La TV digital no se impone aún en EEUU

"A pesar de las promesas de que significa un cambio radical en la manera de ver televisión, en los Estados Unidos la TV digital recorrió desde el comienzo un camino muy pedregoso, y aún hoy muy pocos consumidores tienen idea de lo que es la HDTV (televisión de alta definición), y son menos los que piensan en gastar su dinero en los todavía demasiado costosos equipos necesarios para apreciar esta nueva tecnología".

Esta definición de un reciente artículo de «The New York Times» sirve de preámbulo a la información sobre la flamante campaña diseñada por Zenith LG (corporación coreano-estadounidense que detenta la patente del sistema de TV digital norteamericana, el ATSC).

El comercial de 30 segundos intentará convencer al televidente de la necesidad de cambiar sus equipos de TV por los novedosos sistemas de HDTV que deberían dominar el mercado por completo dentro de sólo cuatro años, ya que la fecha para que termine la transición de la TV analógica (tal como la conocemos hasta ahora) a la TV digital en los EE.UU. es el 2006.

El spot se titula «El tiempo avanza», y muestra a una familia de medio siglo atrás mirando un vetusto aparato de TV en blanco y negro, y luego introduciendo el color hasta llegar a la TV de alta definición. «Primero fue la señal», dice una locución, «Luego el color». Sin embargo, el periodista de «The New York Times», Bernard Stamler, no parece convencido de que este tipo de mensajes sirva para aclarar lo que denomina «la confusión sobre la TV digital, con «múltiples formatos que nadie entiende bien».

Por ejemplo, un artículo publicado hace pocas semanas en «Los Angeles Times», que hace referencia a esta confusión sobre nuevas tecnologías de sofisticados y costosos receptores de TV, no parece entender la diferencia entre un televisor de plasma y uno de HDTV. Sí logra una declaración crudamente honesta de labios de un ejecutivo de Panasonic, orgulloso de venderle costosos televisores HDTV a consumidores que no entienden que en su zona no tienen transmisiones en ese formato que les permitan aprovechar su inversión: «Si alguien lo quiere comprar igual, ¿por qué no vamos a vendérselo?».

Supuestamente esta nueva campaña está organizada por asociaciones de comercios del rubro, como la Consumer Electronics Association, pero el diario neoyorquino deja claro que el verdadero promotor es Zenith LG, desde el momento en que costó una cifra altísima a pesar de que el spot solo se emitirá en tres ciudades estadounidenses, recientemente denominadas por la prensa especializada como las «más amistosas con la TV digital».

Esas ciudades son Indianapolis, Portland y Houston (Texas), seleccionadas por ya estar emitiendo señales de alta definición, lo que permite que consumidores, aun sin tener equipos preparados para ver HDTV, puedan haber tenido la oportunidad de apreciar esta nuevo formato en algún sitio próximo a su hogar.

Sin embargo los responsables de la campaña saben que no será fácil transmitir su mensaje ya que, según cita «The New York Times», uno de los responsables del spot,
Carter Eskew, reconoció que «es un reto, ya que somos concientes de que la mayor parte del público verá el aviso en un televisor analógico».

A pesar de que firmas internacionales como Panasonic, Samsung, Pioneer, JVC y Philips también ofrecen todo tipo de productos para HDTV -que no sólo incluye el receptor sino que requiere un decodificador y una aparatosa antena exterior- Zenith LG es el player estelar en este juego.

Los mismos ejecutivos de la empresa que desarrollaron el sistema de HDTV ATSC, actualmente en vigencia en los Estados Unidos, luego formaron parte de la comisión de la FCC que seleccionó dicha norma. Por eso Zenith LG viene impulsando la norma ATSC y la HDTV en todo el mundo, lo que hasta el momento no logra concretarse.

Cientos de canales de los Estados Unidos vienen rechazando desde el principio el ATSC y la HDTV, y en el mundo cada vez está más difundida la norma europea DVB, e inclusive algunos países como Taiwan y la Argentina, que en un primer momento habían seleccionado la norma ATSC, luego dieron marcha atrás.

El gobierno taiwanés, presionado por su industria, le dio la posibilidad a sus actores internos de seleccionar la norma de TV digital que usarán, y todos marcharon hacia el DVB.

En la Argentina, luego de un cuestionado decreto del secretario de comunicaciones
Germán Kammerath durante el gobierno Menem, que seleccionaba el ATSC sin aprobación parlamentaria y rompía tratados del Mercosur, una declaración de su sucesor en el cargo en los años De la Rúa, Enoch Aguiar, congeló la decisión sobre DTV en nuestro país.
 
Actualmente hasta en Corea del Sur se están haciendo pruebas con el sistema DVB, lo que dejaría a los Estados Unidos y Canadá como únicos dominios asegurados para el sistema ATSC. Aunque grandes mercados como China, Japón y Brasil continúan evaluando el empleo de normas propias -todas derivaciones del sistema japonés aún no puesto en práctica en ningún país-, el DVB sigue ganando terreno en todo el mundo: tanto en Australia como en la mayor parte de Europa, el sistema DVB, con definición standard y capacidad de recepción móvil, gana terreno.

Ya tiene millones de suscriptores en Inglaterra -esto gracias a controvertidas subvenciones estatales-. Y países como Alemania, Francia e Italia ya han dado distintas fechas límites a la transición hacia la DTV, coincidiendo en el año 2010. El único país europeo que intentó defender la HDTV fue Suecia, donde el poderoso grupo empresario Wallenberg, que maneja corporaciones como Ericsson y Electrolux, luego de algunos escarceos con proyectos de TV cable y digital, finalmente logró un empate en el que la reglamentación oficial pone el énfasis en la DTV de definición standard sin inhibir que los actores interesados puedan poner en práctica la HDTV.

El énfasis sueco en la DTV produjo extrañas fusiones de Ericsson y Electrolux para unir TV digital y electrodomésticos que dieron lugar a presentaciones triunfales de híbridos como la Cyber-heladera e incluso la Cyber-cocina.

Cerveza

Según «The New York Times», «la ciberheladera hace que el siglo XXI esté más cerca de ver si hay que comprar más cerveza que de los viajes cósmicos del film de Stanley Kubrick». Según el diario francés «Liberation», «estos inventos sirven para que se invada la intimidad de las personas hasta acerca de lo que están por comer». A pesar de la falta de voces positivas -ni hablar de mercados potenciales para estos frankensteins de entrecasa-, estos productos futuristas han sido lanzados como verdaderos adelantos para la humanidad con grandes campañas que tuvieron lugar globalmente, incluyendo a nuestra malograda Argentina del 2000.

El resto de Escandinavia está tomando una posición más moderada con este tipo de nueva tecnología, a pesar de que firmas como Nokia también se beneficiarán con la liberación del espectro radioeléctrico que se logre con la transición mundial de TV analógica a digital, ya que igual que Ericsson requiere de esas ondas para sus proyectos de telefonía 3G (celulares de tercera generación).

La administración
Bush ha demostrado una ansiedad especial por cumplir sin pérdida de tiempo la transición para que la actual TV analógica se convierta a la digital, lo que le permitirá liberar frecuencias del espectro radioeléctrico que espera licenciar a corporaciones de telefonía 3G por valores que podrían superar los 200 mil millones de dólares. Pero si el sistema diseñado por Zenith no funciona adecuadamente, o al menos no es aceptado por la industria y los consumidores, la transición se tomará más tiempo del previsto y esas cifras billonarias serán solamente una utopía.

Un CEO de Zenith para el desarrollo y difusión del HDTV,
John Taylor, es el principal propulsor nacional e internacional. Citado como vocero principal de la firma en cuanto a esta nueva campaña, «The New York Times» explicó que «el señor Taylor eludió toda respuesta sobre la cantidad de fondos aportados por Zenith a esta publicidad, aunque fuentes de la Consumer Electronics Association aseguraron que la inversión de la firma que representa proporcionó cifras de 7 dígitos», pese a que ningún radiodifusor de los grandes mercados estadounidenses -por ejemplo Los Angeles, Chicago, Nueva York, Atlanta, Washington, Boston o San Francisco-fuera elegido para emitir el comercial.

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