Las confidencias de Bioy enojan a María Kodama

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Santiago de Chile (EFE) María Kodama considera «una cobardía» que se hayan publicado las confidencias que le hizo Jorge Luis Borges a Adolfo Bioy Casares, entre ellas que el autor de «El Aleph» «vivía temiendo enojarla». «Creo que no es de caballeros, que es una cobardía poner en boca de alguien que no puede defenderse porque está muerto, palabras que quizá obedecen a historias personales», afirmó Kodama en una entrevista que publicó ayer el diario chileno «El Mercurio».

«Lo que vale, lo que cuenta para mí, es lo que Borges me dijo, es lo que públicamente dijo a través de las dedicatorias y de su actitud ante mí, de la que el mundo fue testigo», agregó. «Revelar confidencias íntimas hechas bajo la confianza de la amistad es como matar por la espalda. Otra cosa es el relato de lo que verdaderamente puede ser interesante desde el punto de vista de la creación literaria. Borges conocía los bueyes con los que araba», añadió.

Kodama está en Santiago para asistir a una serie de actividades programadas en la XXV Feria Internacional del Libro, con motivo del 20 aniversario de la muerte de Borges, y reaccionó así a una pregunta sobre la afirmación contenida en el libro de Bioy Casares de que Borges «vivía temiendo enojarla». La afirmación aparece en el libro «Borges», publicado por el albacea literario de Bioy, Daniel Martino.

Según confesó Kodama en otras declaraciones, que publicó el diario «La Tercera», aun no ha leído este libro que recoge en 1600 páginas los diarios de Bioy Casares sobre su relación de amistad y trabajo con Borges. En el libro, Bioy define a Kodama como «una mujer de idiosincrasia extraña».

«Acusaba a Borges por cualquier motivo; lo castigaba con silencios ( recuérdese que estaba ciego); lo celaba (se ponía furiosa ante la devoción de los admiradores. Junto a ella vivía temiendo enojarla», dice en un pasaje del libro, según «El Mercurio». En una conversación con periodistas, María Kodama también se refirió a la relación de Borges con el tango y Astor Piazzolla.

«A Borges no le gustaba su música. Tenían temperamentos distintos. Piazzolla una vez puso carteles en la calle, específicamente en una discoteca, anunciando su nombre y el de Borges y eso a mi marido no le gustó», dijo. «A él le gustaban los tangos de la guardia vieja, hasta antes de Gardel. Borges consideraba que Gardel había arruinado el tango, lo había hecho sentimental y llorón. Sobre todo, le gustaban mucho las milongas», agregó.

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