28 de abril 2004 - 00:00
"Las epopeyas de nuestros tiempos son muy pequeñas"
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Pablo Urbanyi
Periodista: ¿De qué trata «una epopeya de nuestros tiempos»?
Pablo Urbanyi: Las grandes epopeyas se han evaporado y ya nadie sueña con ser protagonista de alguna de ellas. Pero aún hay pequeñas aventuras que sirven para mostrar el mundo en que vivimos. «Una epopeya de nuestros tiempos» trata del aspecto ideológico oculto del nuevo universo en que yo vivo ahora, del mundo de la aparente abundancia y la aparente felicidad. La novela. que transcurre en Canadá, cuenta de un extranjero, un escritor medio fracasado hinoptizado por el bienestar.
Tomando en cuenta que cualquiera puede ser noticia por unos minutos, se lanza a una peripecia intentando que lo ponga en el pedestal por unas horas.
P.: Hace un descubrimiento que parece ridículo...
P.U.: El protagonista colabora con su mujer en las cosas de la casa, acepta participar en el mundo femenino. Hace las compras en un supermercado, al que el llama la catedral de las mercaderías, y considera que todas las góndolas que exhiben productos son pequeños altares. Se divierte, por ejemplo, con la variedad del altar del papel higiénico. Un día, frente a una góndola de productos de granja, se pregunta: ¿cómo se diferencia el tamaño de los huevos que se venden al público? Cree haber encontrado algo nuevo en el mundo del consumo. Comienza a investigar, y descubre que hay una comisión que se dedica a ese tema.Allí sabrá de los huevos de Pascua a los del joyero Fabergé, y de las medidas que le preocupaban. Sale con tanto conocimiento como insatisfacción. Entre todo esto le sucedieron muchas cosas tragicómicas y, ahora, se sucederan los problemas y las furias.
P.: Sobre el final, usted muestra que no olvida a la Argentina.
P.U.: Dejémoslo ahí, contar más sería develar el argumento, y los enigmas, de la novela.
P.: Usted que ha transitado por distintos géneros, del policial a la ciencia ficción, ¿a cual pertenece «Una epopeya»?
P.U.: A la novela de carácter clásico, hecha bajo la influencia del gran escritor austríaco Robert Musil. El autor de «Las tribulaciones del estudiante Törless», «Los alucinados» y «El hombre sin cualidades», quien señaló hace 80 años que estábamos frente a un colapso cultural, que satirizó la vacuidad de la educación, las ideologías inútiles y sus absurdos, y la necesidad dejar de lado las apariencias y los autoengaños.
P.: ¿Sigue en Canadá?
P.U.: Todavía no gané lo suficiente, no me saque la lotería, como para vivir primavera y verano acá, y primavera y verano en Canadá, en un constante primavera-verano ideal.
P.: Le va bien.
P.U.: Soy un profesor de español a punto de jubilarse. Mis libros se traducen. «En ninguna parte» está en francés desde hace tiempo, y mi editor está contento. «Silver» que ya está en francés, aparecerá ahora en inglés y húngaro, la lengua de mis orígenes. «Puesta de sol» se acaba de publicar en inglés y francés, (sonríe) soy leído en el Norte, zona donde sólo se leen a los autores de su lengua y de su territorio. Esto de presentar los libros, en lugares tan diversos, me lleva de giras y me aleja del escritorio, y tengo mucho para escribir.



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