Las escuchas ilegales son el nuevo escándalo en Hollywood

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Los Angeles (AFP) - Por estos días, en Hollywood no parece haber otro tema que el de las escuchas ilegales y el espionaje entre productores, realizadores y estrellas. Esta semana, el tema cobró nuevo impulso con la acusación contra el director de «Duro de matar», John McTiernan, decimocuarto inculpado en una investigación penal que crece como una bola de nieve y amenaza con involucrar a varios pesos pesados de la industria.

La fiscalía federal anunció que McTiernan, de 55 años y director también de películas como «Predator» y el remake de «El affaire de Thomas Crown», se suma a los inculpados en el caso Pellicano, que toma el nombre del detective privado Anthony Pellicano, acusado de haber interceptado para sus clientes líneas telefónicas de actores y ejecutivos de la capital del cine.

Según la justicia federal estadounidense, McTiernan es acusado de haberle mentido a los investigadores cuando afirmó que no contrató al detective Pellicano para que instalara sistemas de escucha telefónica a un productor de Hollywood. «McTiernan afirmó que no sabía nada de ninguna escucha telefónica colocada por Anthony Pellicano, y que nunca habló con él», afirma el texto de la inculpación divulgado por la fiscalía. «Pero de hecho, como McTiernan sabe bien, él contrató y pagó a Pellicano para espiar a Charles Roven», agrega el texto, precisando que el detective privado, ahora en prisión preventiva en espera de su proceso, habló de ello a los investigadores.

  • Espionaje

    Roven produjo mega realizaciones como «Los hermanos Grimm» y «Batman inicia» con Christian Bale, ambas de 2005. La acusación penal no especifica cuándo ocurrió el espionaje o por qué fue ordenado por McTiernan, quien en 2002 coprodujo «Rollerball» con Roven. El cineasta debe comparecer ante la justicia en Los Angeles el 17 de abril.

    McTiernan es la persona de más alto perfil acusada en conexión con la investigación federal sobre las presuntas actividades de espionaje de Pellicano, de 61 años, quien también trabajó para Michael Jackson y Elizabeth Taylor. El caso puso nerviosos a muchos integrantes de la industria del cine al amenazar con ventilar los entretelones, usualmente secretos, del engranaje de poder de Hollywood.

    A principios de febrero, Pellicano, que acababa de cumplir 30 meses de prisión por posesión de armas ilegales, fue acusado por la fiscalía de haber colocado escuchas telefónicas a los actores Sylvester Stallone y Keith Carradine, así como al productor Aaron Russo.

    Pellicano también habría espiado para sus clientes a periodistas de los diarios «The Los Angeles Times» y «The New York Times», así como a una cadena de televisión local de Los Angeles, KTLA. Además, el detective favorito del jet-set fue acusado de obtener información confidencial para sus clientes pagando sobornos a policías y a empleados de compañías telefónicas.

    En un registro a finales de 2002 de su oficina en Hollywood, la Policía había descubierto pruebas de escuchas ilegales, así como granadas y armas, hallazgo que llevó a su condena de 30 meses de cárcel. Por el caso de las escuchas telefónicas, que las autoridades estadounidensescomenzaron a investigaren 2002, Pellicano arriesgavarias penas de hasta 20 años de prisión. Otras seis personas fueron mencionadas en la larga formulación de cargos contra Pellicano.

    El importante abogado de Hollywood, Terry Christensen, se declaró inocente en febrero de contratar al detective para espiar telefónicamente a la ex mujer del multimillonario ex magnate del cine Kirk Kerkorian, cliente y socio de Christensen. Este está acusado de pagar a Pellicano al menos 100.000 dólares para pinchar el teléfono de la ex tenista profesional Lisa Bonder, ex esposa de Kerkorian, jefe del casino MGM Mirage y ex jefe del estudio de cine MGM.
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