9 de noviembre 2007 - 00:00

Las otras facetas de Oliverio Girondo

La muestra del Museo Xul Solar se centra en las actividadescomo bibliófilo, editor y coleccionista de arte del escritor.
La muestra del Museo Xul Solar se centra en las actividades como bibliófilo, editor y coleccionista de arte del escritor.
En el Museo Xul Solar (Laprida 1212) se exhibe una muestra dedicada a Oliverio Girondo (1890-1967) con motivo de cumplirse 40 años de su fallecimiento. El objetivo de la exposición, que clausura el 15 de diciembre, es mostrar otras facetas de este notable escritor: la de bibliófilo y sus ediciones de lujo; su relación con artistas como Spilimbergo, Pettoruti o Pedro Figari a quien le dedicó el poema «Figari Pinta»; la de coleccionista de arte precolombino y africano iniciada en 1927 cuando compró 29 piezas en un remate en París y su actividad como editor ya que fue uno de los fundadores de Editorial Sudamericana.

Un importante catálogo de 96 páginas coeditado por la Fundación Pan Klub y Malba-Fundación Costantini acompaña la muestra con ensayos de Patricia Artundo, Gonzalo Aguilar y Edgardo Krebs con una detallada cronología, reproducciones a color, una valiosa tarea de investigación que recrea el contexto históricocultural en el que tuvo lugar su producción.

  • Biblioteca

  • La biblioteca de Girondo constaba de 6000 volúmenes, de la que queda un registro parcial ya que fue rematada a comienzos de los 70, atesoraba primeras ediciones de libros de los siglos XVI, XVII y XVIII, libros de caballería y ediciones de lujo de comienzos del siglo XX.

    En su investigación, Patricia Artundo señala el desdén de Borges: «Creo que a él le interesaba más la tipografía, la imprenta.lo que él escribía , ¿qué era?, greguerías, en fin.».

    Pero sin embargo, en su doble condición de bibliófilo y escritor, Girondo es la excepción. Además de un conjunto único de 10 acuarelas inéditas de gran refinamiento, en diferentes vitrinas están ejemplares de «Veinte poemas para ser leídos en el tranvía» (1922) con ilustraciones del autor, un libro transgresor con palabras impensables para la época y en el que según un crítico de la época, «se percibe una sonoridad, un timbre de cosa netamente argentina. Algo de franqueza gauchesca mezclada con rudeza y desplante indígena al arrojar palabras como boleadoras».

    «Calcomanías» (1925), «Espantapájaros, al alcance de todos» (1932), y el famoso muñeco de casi 3 metros de altura (1937), con el que Girondo se paseó por Buenos Aires para publicitarlo, una estrategia que contribuye al éxito de venta pero que la crítica recibe como el último coletazo de una vanguardia ya extinguida. En 1933 había una polémica generalizada en torno de la función del arte en la sociedad. Y aquí aparece Siqueiros que recorre la ciudad junto a Oliverio en busca de un muro para «ejercitar su plástica dialéctico-subversiva». Finalmente Berni, Spilimbergo y Castagnino realizan el famoso mural en la quinta «Los Granados».

    «Interlunio» (1937) con aguafuertes de Lino Enea Spilimbergo, ejemplar dedicado al artista «que supo interpretar, tan penetrantemente, el espíritu nocturno de este relato», una alegoría de la decadencia moral de Europa. «Persuasión de los días» (1942), ejemplar dedicado «A Xul Solar, inventor de mansierpes, auscultador de conjunciones estelares, creador de neoparlas y neo-rompecráneos». Su último libro, «En la Masmédula» (1954), en el que desarrolla un lenguaje propio, de gran intensidad expresiva, obra especialmente admirada por la nueva generación de poetas: Aldo Pellegrini, Edgar Bayley, Francisco Urondo, Miguel Brascó, entre otros. En esos años aparece «Letra y Línea», revista ideada en casa de Girondo y dirigida por Pellegrini.

    Se exhiben trabajos en su carácter de editor, por ejemplo, «Colección Infantil» ilustrado por Ballester Peña, Horacio Butler y Toño Salazar; como traductor: «Una Temporada en el Infierno» de Arthur Rimbaud, cuya cubierta fue ilustrada por Martha Peluffo así como un ejemplar del provocativo Manifiesto de «Martín Fierro -periódico quincenal de arte y crítica libre» de su autoría. Debe recordarse que Girondo integró el núcleo fundador de este periódico publicado entre 1924 y 1927, que aglutinó a la vanguardia artística y literaria argentina marcando la aparición del martinfierrismo como corriente estética.

    La lectura de la cronología revela el entramado de relaciones con lo más granado de la intelectualidad tanto extranjera como argentina, su postura contra los regímenes fascistas, la generosa protección brindadaa los artistas y escritores españoles que llegaron escapando del franquismo, las polémicas entre intelectuales, su gran relación con los artistas plásticos mencionados y su apoyo a los jóvenes poetas.

    En 1961 tuvo un grave accidente que lo deja físicamente disminuido, no obstante, en 1965 viaja con Norah Lange, su esposa, a París y Madrid. Fallece en Buenos Aires en 1967.

    Como actividades asociadas, el 12 de noviembre en el Auditorio Malba habrá un encuentro con especialistas y poetas durante el cual se presentarán nuevas aproximaciones a Oliverio Girondo, que también será abordado desde la poesía misma.

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