"Lecciones de vida", o cómo errarle al hoyo

Espectáculos

"Leyendas de vida", un film de golf mántrico, pertenece al abrumador género del « Tú puedes lograrlo». Está saturada de lecciones, mensajes de buena voluntad y trivialidades. Poco después de empezar ya se adivina todo lo que va a ocurrir, por lo que su desarrollo entero constituye una verdadera prueba de resistencia.

Unicamente el espectador golfista o amante del golf podría encontrar algo de interés en sus extensísimas dos horas. En ese sentido, y sólo en ése, la película ofrece un módico entretenimiento (hay largas escenas de competencia). Todo lo demás, moralejas incluidas, es pura redundancia de autosuperación personal.

La historia, ambientada en las primeras décadas del siglo XX, es la de Rannulph Junuh (Matt Damon), triunfador golfista de Savannah, Georgia, que se compromete con Adele, la hija del hombre más rico de la región ( Charlize Theron). Sin embargo, cuando debe alistarse para la Primera Guerra Mundial, ya nunca las cosas volverán a ser como antes. A su fin, Rannulph desaparece por 10 años y vuelve a dejarse ver por la ciudad cuando los Estados Unidos entraron en la Depresión económica y él en la suya propia.

Su ex prometida, ocupada ahora en levantar las deudas que pesan sobre el inmenso club de golf que construyó su padre (suicidado por los contratiempos), no quiere saber más nada de Rannulph, quien para olvidar sus penas toma y obliga en un antro de tahúres. Sin embargo, Adele va a necesitarlo para un torneo en el que se juega su orgullo y patrimonio. ¿Cómo hacer? El pobre Rannulph ha dejado de practicar, se emborracha y ahora sólo juega al póquer, y no parece la persona más indicada para ese fin.

Entonces,
deus ex machina hollywoodense, aparece en medio de la noche el personaje mágico: el sonriente Bagger Vance (Will Smith), una extraña mezcla de Jack Niklaus y el Sai Baba. «Tú puedes pegarle bien si te lo propones... tú puedes volver a encontrar tu swing... tú puedes ver con los ojos del espíritu dónde está el hoyo...» etc. etc. Larguísimas, farragosas ense-ñanzas de vida y de «putts», y caída de un director interesante como Robert Redford en el cansador mensajismo de autoayuda.

Dejá tu comentario