Fue despedido ayer en su ciudad natal, París, el popular compositor, director y cantante Michel Legrand, recordado sobre todo por las bandas de sonidos de las películas “Los paraguas de Cherburgo”, “Sociedad para el crimen: el affaire de Thomas Crown (“Los molinos de tu pensamiento”) y “Verano del 42”. En febrero habría cumplido 87 años. Hace apenas 5 años se había casado, al fin, con la actriz Macha Meril, su amante de tiempos juveniles. Y hace sólo tres nos regaló un memorable concierto en el Teatro Colón.
Legrand fue un gigante de las bandas sonoras
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Nacido en una familia de músicos, en 1942 entró, todavía niño, en el Conservatoire National Supérieur de Musique. Egresó con dos primeros premios. Luego alternó la música clásica, la popular, el jazz, y se convirtió en director musical de Maurice Chevalier, Edith Piaf, Charles Trenet, Nana Mouskouri, Jacques Brel, que lo impulsó a cantar, Frank Sinatra, Ray Charles, Julie Andrews, Bjork y otros grandes. De 1955, con “Los amantes del río Tajo”, hasta el año pasado, musicalizó más de 200 películas, entre las que se destacan las de Jacques Demy, desde “Lola” y la citada “Los paraguas de Cherburgo”, arriesgada y bellísima, hasta “Tres entradas para el 26”, con Yves Montand. Otros títulos para el recuerdo: “Una mujer es una mujer”, “Cleo de 5 a 7”, “El mensajero del amor”, “Las 24 horas de Le Mans”, “El ocaso de una estrella”, “Interludio de amor” (rareza romántica de Clint Eastwood, 1973), “Los pitufos y la flauta mágica” (Peyo, 1976), “Los unos y los otros” (a medias con Francis Lai), “Nunca digas nunca jamás” y “Yentl”. Ganó tres veces el Oscar, trabajador incansable, tenía un lema: “La melodía es la madre superiora de la música”.
Paraná Sendrós




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