Cualquier biblioteca que se mire con detenimiento puede deparar sorpresas, como la aparición de algún libro olvidado o guardado con apuro, que aparece en el momento preciso, cuando sobra tiempo para prestarle atención. Sin embargo, es un hecho, la cultura de la gente del arte se torna cada día más visual, se lee cada vez menos. Sencillamente, porque el vértigo de acontecimientos que se multiplican y suceden sin pausa, generan una suerte de apuro y devora el espacio que ocupaba la lectura. La paradoja es que, aunque la lectura se reduce a lo imprescindible, al catálogo que ayuda a desentrañar el misterio de una obra, a las crónicas breves y a la búsqueda de información puntual, los libros se venden. Se agotan las tiradas de autores argentinos y extranjeros y el mercado de publicaciones dedicadas a nuestro arte no deja de crecer.
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Luego de una saludable gira por el Sur en bicicleta, el curador chileno Justo Pastor Mellado dice, desde Santiago, que sus lecturas de verano estuvieron dedicadas a varios textos argentinos. Para comenzar, leyó la reedición de «Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoamericanas», de Marta Traba, con prólogo de Florencia Bazzano-Nelson. Además, cuenta que en «Siglo XXI editores», encontró una interesante conferencia que dictó en 2001 la curadora del Museo de Houston, Mari Carmen Ramírez, en el Bard Collage de Nueva York. Mellado analiza sus lecturas y escribe: «He estado consultando el catálogo de la colección del Malba, para escribir una nota sobre arte latinoamericano para la revista 'Todavía' (OSDE). Finalmente, he hojeado el ejemplar de 'Ramona' sobre coleccionismo, antes de obsequiarlo a una amiga que se interesa en el tema. O sea, mis últimas lecturas han sido argentinas. ¿Pero a dónde quiero llegar con esto? Si no voy a Buenos Aires, me traigo textos y material argentinos. Claro, el motivo es mi interés por un posible coleccionismo chileno, y el efecto de la lectura de Marta Traba respecto de nuestra escena; personaje que dicho sea de paso, tuvo serios enfrentamientos con Berni. Eso está consignado en 'Escritos y papeles privados', publicados por editorial Temas. ¿Qué es lo que justifica la reedición de esos escritos de Traba? La necesidad de redefinir la posición crítica».
Ante el interés de Mellado por la argentina Traba, cabe recordar que en una entrevista publicada en estas páginas, Fernando Botero contó que Traba cambió de la mañana a la noche el escenario cuando llegó a Bogotá con su posición de avanzada. Botero también reconoció que vio por primera vez la obra de Picasso «en un librito del argentino Julio Payró».
En la actualidad, el renacimiento de las publicaciones argentinas tiene varios protagonistas, uno de los principales es la Fundación Espigas, que ni siquiera cuando la crisis de 2001 impuso un riguroso silencio editorial, dejó de publicar. Ahora, con el patrocinio de la Embajada de los Países Bajos y la Stichting Cultuur Inventarisatie, se catalogó el «Arte flamenco y holandés en Argentina» en un libro coordinado por Angel Navarro. Se trata de una investigación bien documentada, como la que se realizó sobre el arte de Francia en Argentina, un manual imprescindible para los historiadores del arte, y sobre todo para las comunidades de estos países radicadas en el país.
La presentación de «Arte flamenco y holandés.» coincidirá con la llegada de la reina Beatriz y la familia real holandesa.
El Centro Cultural Rojas acaba de publicar «Curadores», un libro imperdible de entrevistas del incisivo artista y también curador Jorge Gumier Maier, y «Temporada», de Rosana Schoijett, un agradable testimonio visual de la beca Kuitca, con retratos de todos sus integrantes, incluyendo el consagrado maestro y la curadora Sonia Becce.
La editorial fotográfica La Azotea anunció la segunda edición del libro «Luis González Palma. Instalaciones /Color y Blanco y negro», con textos de María Cristina Orive e imágenes del artista guatemalteco, que como indica Sara Facio, «le dio un vuelco a la representación fotográfica de nuestro continente con una obra, profunda, creativa, llena de hallazgos técnicos y conceptuales».
En 2005 se realizaron excelentes catálogos. «¡Vamos a Malba! Quince obras de la Colección Costantini para chicos», financiada por el Banco de Galicia, es una publicación modelo en su género, pues facilita a los niños (y a los adultos también) el camino de ingreso a las obras de arte.
Luego, entre los buenos catálogos del Malba («Los usos de la imagen» de 2004 es insuperable) están «Berni y sus contemporáneos. Correlatos», con textos de Adriana Lauría, y el excelente «Chantal Akerman. D'Est. Al borde de la ficción».
En el Centro Cultural Recoleta, además del libro sobre Jacques Bedel de Corinne Abadi, se destaca «Imágenes» de Rogelio Polesello, texto que acompañó la muestra antológica del artista y que prologado por el editor Renato Rita y la presidenta de la Asociación de Críticos de Arte, Mercedes Casanegra, compila escritos de Aldo Pellegrini, Oscar Masotta, Ricardo Martín Crossa, Damián Bayón, Marta Traba y Fabián Lebenglik. «Fue más de un año de trabajo, pero en este libro figura toda mi trayectoria -observa Polesello con satisfacción-, hasta las muestras que hice en el extranjero y que nadie conoce».
Entretanto, en estos últimos años surgieron las fundaciones Alón que preside Fito Fiterman, quien en 2005 agregó a sus títulos la reedición de «En la palma de la mano. Artistas de los ochenta» de Victoria Verlichak, y Nuevo Mundo, que ya presentó los importantes libros «Gorriarena» y «Melé».
Pero además están los editores independientes, como Pablo Birger, un apasionado coleccionista de Leopoldo Presas que acaba de dedicarle un libro que revela el mágico mundo azulado del pintor, con prólogo de Raúl Santana y reproducciones de casi toda su obra. La semana pasada, otro grupo independiente presentó «El Secreto de las Musas» de Nahuel Vecino. Las bellísimas imágenes del joven artista ilustran un breve texto autobiográfico de su autoría, donde a la manera de Borges, relata el sorprendente hallazgo, en el marco de un cuadro, de un antiguo ensayo sobre pintura taoísta.
En la provincia de Tucumán, Ediciones del Rectorado de la Universidad Nacional, publicó la insoslayable tesis del crítico Jorge Figueroa, «En el palimpsesto. La producción artística de la Generación del 90. Texto y discurso». En la misma provincia, el coleccionista Marcelo Villalba posibilitó la edición de la «Teoría estructural del color», un auténtico testamento del maestro Raúl Lozza, quien también dejó su autobiografía, «Toda una historia en un trozo de vida».
Ahora, a estos emprendimientos deben añadirse los aportes de otras instituciones, como los museos de Córdoba y Rosario, y de editoriales como Ariel, Sudamericana o Adriana Hidalgo, entre otras. Lo cierto es que el mercado de las publicaciones de arte en Argentina nunca fue tan próspero. Acaso valga la pena revisar la agenda 2006, para hacerle un lugar al viejo hábito de la lectura.
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