Con edición bilingüe, castellano e inglés, Rizzo Patricia Editora presentó «Guía para invertir en el mercado de arte contemporáneo argentino», del broker y coleccionista Claudio Golonbek. Con buena información y buenos criterios, el autor analiza la historia y las deficiencias de un mercado que por múltiples razones de índole histórica, económica y psicológica, todavía no ha llegado a su pleno desarrollo.
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Un mercado que, sin embargo, por la calidad de la plástica argentina, tiene óptimas oportunidades para insertarse en el circuito global, que por el contrario, se encuentra en plena expansión y sin signos de agotamiento.
Golonbek considera que si alguien tiene un dinero que le sobre (y no debe ser tanto como muchos creen), la opción de invertir en arte es una de las más atractivas, siempre y cuando se supere el cortoplacismo que caracteriza al inversor argentino. Saber apreciar la calidad de la obra y oler su futuro en términos económicos, aseguran el éxito. Es que el doble retorno que dan estas inversiones, ganancia monetaria sumado al impagable placer estético, brinda una satisfacción mucho mayor que la que suelen deparar acciones, letras de tesorería e inmuebles. No sorprende que los coleccionistas se autodefinan como adictos.
Otra novedad editorial es «Marta Traba: una terquedad furibunda», de Victoria Verlichak, dedicada a la intelectual emblemática de una América latina llena de esperanzas. Nacida en la Argentina, se desempeñó sobre todo en Colombia, pero también en Puerto Rico, Venezuela, México y otros países del continente que para ella formaban una unidad. Fue novelista, poeta, ensayista, organizadora y operadora cultural incansable, pero sobre todo una polémica crítica de arte que escribía con inteligencia, además de una fanática predicadora del arte moderno en un ámbito mayormente hostil.
En Bogotá, el estilo directo de la polémica Traba fue un vendaval que barrió con todas las poses. Hasta Botero reconoció ante este diario que le debe gran parte de su gloria. En noviembre de 1983, falleció junto a su marido, el crítico uruguayo Angel Rama, en un accidente aéreo. Marta Traba no dejó casi rastros en la Argentina, donde pocos la recuerdan.
Pero la Fundación Proa y la Universidad Tres de Febrero auspiciaron esta excelente biografía escrita, que da cuenta de su vida tormentosa, sus actitudes políticas, su producción literaria y crítica, y la coloca como referente intelectual de su época y su continente.
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