5 de junio 2006 - 00:00
Libros y museos, tema y obsesión de dos artistas
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En «Topografías comparadas», Segura recorta los catálogos y las tarjetas de invitación del
Museo Castagnino de Rosario, para erigir a su lado con trazo limpio la planta de la institución.
Entretanto, las diferencias están a la vista. Mientras Morais tiene una visión esperanzada, la mirada de Segura es decididamente crítica. El argentino pertenece a la generación que ante el vacío institucional, pasó a la acción con el fin de procurar lo que nadie le daba. Generación que determinó cambios rotundos en la producción, percepción y circulación de las obras, y hasta en el modo de vida de algunos artistas.
Segura dirigió y puso en el candelero el Museo de Bellas Artes de Tandil, desde el año 2000 hasta 2002, cuando el cambio de perfil lo tornó codiciado botín y lo despidieron; en 2004 fundó Trip, Centro rodante de experimentación y exhibición de Arte, que participó con éxito de la última feria arteBA. Asumiendo el papel de eficiente galerista, presentó y vendió todo lo que tenía en su stand, y aclaró que por cuestiones éticas no figuraba allí su propia y nutrida producción. «Valijita de ex director», es una obra con fuerte carga subjetiva. Se trata de la planta del Museo de Tandil (que hoy ha vuelto a caer en el olvido), realizada en cartón metalizado y con forma de valija. Toda una metáfora.
Por su parte, Morais -también desde la subjetividad-, habla de su obsesivo afán por coleccionar ejemplares de libros dedicados para una «biblioteca de ediciones que se han vuelto únicas (...), que cargan en sí otra literatura, absolutamente literal, falsa desde el punto de vista de la literatura y naturalmente verdadera desde el punto de vista de la vida. Pobre en lenguaje y rica en estética, como una película descolorida en super 8, de esas que de tan caseras y documentales, por un misterio, alcanzan el reino de la ficción».
En suma, como destaca Granieri, «los dos artistas parten del soporte del papel para reflexionar sobre la memoria, el conocimiento, el arte y la construcción de las instituciones». Pero más allá del rigor conceptual de la muestra, ambos se expresan de un modo deliberadamente poético, delicado y sensible, y se advierte en las obras el inmenso placer que provoca el regodeo en la belleza de las formas.


