La figura de Julio César no deja de reaparecer y de ser confrontada con figuras políticas de hechos actuales. En la trilogía “Julio César Dictator”, formada por “La sombra de Julio César”, “El enemigo de Julio César” y “El triunfo de Julio César” (Espasa), el historiador y polígrafo italiano Andrea Frediani descubre las causas desconocidas del conflicto que enfrentó a César con uno de sus mayores amigos y el mejor de sus generales, a la vez que recorre los pormenores de la vida de César. En su visita a Buenos Aires dialogamos con Frediani y la obra por la que le otorgaron el prestigioso Premio Selezione Bancarella.
Trilogía de Frediani da al César lo que es del César
Diálogo con el historiador y polígrafo italiano durante su vista al país, cuando vino a presentar sus tres libros dedicados al dictador romano.
-
"Teoría de la dependencia digital", el libro que revela qué hay detrás de las grandes inversiones de las Big Tech
-
María Negroni sobre sus últimos dos libros: "Son variaciones de una misma poética"
Frediani. El título de “dictador” no era peyorativo en la Antigua Roma.
Periodista: Para Julio César, ser dictador era un título honroso, honorable…
Andrea Frediani: En la Antigua Roma, el calificativo de dictador no era mala palabra. El magistrado de más alto cargo en la República era el cónsul que dirigía el Estado. El cargo era anual. Se elegían dos por año, así se controlaban entre ellos. Los romanos no querían monarquías, temían a los reyes. En circunstancias excepcionales se elegía un dictador, un único magistrado cuyo cargo duraba seis meses. Pero César dictó una ley por la que el dictador iba a estar primero por seis meses, y después de por vida. Lucio Cornelio Sila, el dictador anterior, había estado dos años, más tiempo del estipulado, pero después dejó el poder voluntariamente. César, que tenía 22 años cuando Sila se fue, dijo: si yo hubiera estado en su lugar no lo habría dejado más”. Y cuando tuvo el poder no lo dejó. Entonces los romanos lo consideraron un rey y, como no querían un rey, lo mataron.
P.: Según Marco Antonio en la obra de Shakespeare, las razones del crimen son otras: César era un demócrata populista.
A.F.: Roma estaba dividida entre aristocráticos y populares. César pertenecía a una familia aristocrática que había ido declinando. Nació en Suburra, el lugar más pobre de Roma. Creció en medio del pueblo, y estuvo siempre a favor del pueblo, limitando las exigencias de los aristócraticos. Había muchas diferencias sociales. Había habido muchas guerras civiles que César buscó frenar. Eso sólo se terminó con la asunción de Augusto, el hijo adoptivo de César, como emperador que reivindicó a César y lo convirtió en un dios. César quería ser rey, pero no lo logró, Augusto fue un político más astuto y se presentó como un pacificador, y fue emperador. César con sus decisiones hizo enojar a su entorno, la élite, lo mataron sus ministros. El pueblo amaba a César, los que no lo soportaban eran los dueños del poder real que solo querían leyes que los favorecieran.
P.: ¿César creó un nuevo orden político?
A.F.: Luego de César a todos los emperadores, a todos los dirigentes con plenos poderes los llaman César. En todas las lenguas emperador se dice César; por ejemplo kaiser o zar. César marcó el camino a los emperadores, ha marcado las características, el concepto de emperador se asocia a Julio César, antes no había emperadores.
P.: ¿Coincide con Graves –en “Yo, Claudio”- que el genio de Augusto fue hacer pasar por república una monarquía,
A.F.: A los diecisiete años ya era un experto en los manejos políticos. No tenía experiencia práctica, pero supo superar a los grandes políticos de su tiempo como Marco Antonio, Bruto y Casio. A partir de allí tuvimos emperadores populistas y emperadores aristocráticos. Se habla mal de los emperadores populistas como Calígula, Nerón, Cómodo, pero la historia la escribieron los senadores que eran personas cultas, que sabían escribir y eran enemigos de los emperadores, y su punto de vista, vale tenerlo en cuenta, era el de un adversario. Ellos dijeron que César podía ser el mejor dirigente, el mejor estratega, pero era un corrupto.
P.: ¿Las mujeres más importantes de César fueron su esposa Calpurnia y Cleopatra?
A.F.: No, la más importante fue Servilia, su amante, la madre de Bruto, por eso cuando César es asesinado por los conspiradores, dice “¡también tú Bruto, hijo mío!”. Con otras mujeres César tuvo romances breves; con Servilia siempre estuvieron juntos. De su esposa Calpurnia se dice que soñó la noche anterior del crimen lo que iba a suceder, pero esas son historias que se cuentan. A César le importaba poco Calpurnia, con ella fue un matrimonio político, y en ese momento César estaba enamorado de Cleopatra.
P.: ¿Por qué hizo con la historia de César una trilogía?
A.F.: El editor quería una trilogía sobre Julio César. Me negué. Ya se ha escrito mucho sobre César, incluso César escribió sobre César. Su vida fue riquísima, pero todos hablaban de las tres mismas cosas: la guerra de Alesia, Cleopatra, y su asesinato. Cuando me di cuenta de que nadie había hablado de su relación con Tito Labieno, primero grandes amigos y luego grandes rivales, supe que había encontrado algo que me impulsaría a escribir. No se sabe por qué el más importante de los generales de César se convirtió en el más importante de Pompeyo, que era el enemigo de César. La novela, la ficción histórica, me daba la oportunidad de inventar un pretexto que diera sentido a este enfrentamiento.
P.: ¿En qué está trabajando ahora?
A.F.: En noviembre aparecerá una nueva novela que habla de Otto Skorzeny, que salvó a Mussolini, vivió en la Argentina y ayudó a Perón, y luego pasó a trabajar con el Mosad. Cuento de los nazis que huyeron al fin de la guerra y pasaron a colaborar con la CIA contra los soviéticos. La vida de Skorzeny después de la Segunda Guerra es muy misteriosa, poco se sabe que se volvió muy rico con el tráfico de armas.
P.: ¿Ya había tratado de Skorzeny en “El último soldado de Mussolini’’?
A.F.: No, esa es una novela sobre la guerra civil en Italia, de un soldado fascista al que la República de Saló le hace resurgir esperanzas y unirse a los nazis y enfrentar a los partisanos, pero sus ideas comienzan a cambiar en la medida de esa experiencia.
- Temas
- Libros


Dejá tu comentario