10 de diciembre 2002 - 00:00

Lito Vitale ofreció síntesis de su arte

Lito Vitale ofreció síntesis de su arte
Presentación de «Un solo destino». Actuación del Lito Vitale Quinteto. Con L.Vitale (teclados, composición, sonido), Ernesto Snajer (guitarra), Pipi Piazzolla (batería), Diego Clemente (vientos, percusión) y Guido Martínez (bajo). (Espacio Cultural ND/ Ateneo; 7 de diciembre).

Lito Vitale ha pasado por muchas experiencias musicales desde aquellos ya lejanos tiempos en que formaba parte del grupo M.I.A. (Músicos Independientes Asociados). Circuló por la música instrumental con distintas formaciones, compuso canciones y piezas sólo instrumentales, trabajó con cantantes, escribió muchas cortinas y músicas incidentales, compartió escenarios y estudios de grabación con artistas de rock, de jazz, de tango o de folklore.

Este Vitale de hoy, al frente de un nuevo quinteto -que es, además, un seleccionado impresionante de solistas-es de algún modo una buena síntesis de lo que ha sido su vida artística. Ha vuelto a sus fuentes más preciadas en varios sentidos: en su amor por la música sin poesía, aunque elija un par de temas tradicionales cuyas letras están en la cabeza de todos; en la elección de los timbres en sus teclados y en la organización orquestal; en su tendencia a trabajar sobre los géneros folklóricos, en el carácter de incidentalidad de su música, en el cierre del recital con su tema fetiche «Ese amigo del alma».

No parece casual que haya adoptado nuevamente la sigla M.I.A. para caracterizar esta etapa, aunque ahora con el significado de Música Instrumental Argentina. Este Vitale de «Un solo destino», un álbum recién salido del horno con diez composiciones nuevas, y el que se escuchó al frente de su grupo en el ND/Ateneo es, en trazo muy grueso, el mismo del Cuarteto o el de Los Argentinos.

Pero hay cambios: hacia el jazz-rock en el lucimiento de sus compañeros, hacia el rock sinfónico en la espectacularidad orquestal de algunos pasajes, hacia la canción en un renovado melodismo. Lito ha sido siempre un artista muy inquieto que no se ha conformado con vender muchos discos o ver las salas llenas.

Ya son varias las veces que ha concluido proyectos -el último es el dúo que compartió con Juan Carlos Baglietto-en pleno éxito. Cada vez, lo suyo nuevo ha hecho extrañar lo anterior; y cada vez, también, ha demostrado que el cambio era justificado, que tenía con qué rehacerse, que defiende con buenas armas esa elogiable actitud artística de probar otros caminos. Ya lo dijimos, pero vale la pena insistir en el virtuosismo de cada uno de los músicos que lo acompañan; un virtuosismo que no sólo pasa por la capacidad de hacer muchas notas en poco tiempo sino, fundamentalmente, por el talento para hacer música.

Sólo como muestra de eso, habría que mencionar las respectivas participaciones en sendos dúos con Vitale del guitarrista
Ernesto Snajer -»La telesita»- y del vientista Diego Clemente -»La añera»-.

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