16 de noviembre 2007 - 00:00
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En cuanto a las «esculturas» en polieturano imaginamos al artista tratando de controlar ese material que se transforma en hongos nucleares o personajes, como por ejemplo, el que está sobre una patineta.
¿Para qué sirve el arte? es la pregunta del principio. Para comprobar que todavía hay artistas como Ferrari con su actitud radical hacia la relación entre estética y ética, involucrado con un pensamiento que también le pertenece: «El arte no será la belleza ni la novedad, el arte será la eficacia y la perturbación» que debería ser tomado como una especie de credo por aquellos que abordan «el arte» como una mercancía y una carrera hacia la fama.
Fama consagratoria internacional que le llega al artista con su reciente «León de Oro» de la 52ª Bienal de Venecia, su presentación en Kassel, en Valencia, el envío a la Bienal de San Pablo y el homenaje que le rindió la Pinacoteca y las futuras exposiciones en Sydney (2008) y en el MOMA (2009).
Fama que se desató en la polémica retrospectiva del Centro Cultural Recoleta cuando estuvo en boca de todos, de los que lo censuraron antes de ver su exposición y de los que no la vieron, de los que intentaron destrozar sus obras, de los que lo consideran un artista de culto, de los que ahora descubren a un trascendente artista, un ingeniero que comenzó con los retratos de su esposa Alicia y algunos cuadros de flores y que en 1954 realiza en Roma sus primeras incursiones en cerámica.
Escrituras, esculturas en alambre, esculturas retorcidas, las cartas a un general, tinta china sobre papel, botellas con alambres, su cambio hacia el arte a raíz de Vietnam, «La Civilización Occidental y Cristiana» realizada en 1965, considerada internacionalmente como un ícono y que desató en su momento tremendas polémicas al querer exponerla en el Di Tella.
El resto, vastísimo, contestatario, comprometido, leal a sus convicciones es historia, pero historia viva de un artista capaz de despertarnos y de sorprendernos en sus juveniles y honorables 87 años.
Actuaron como curadoras de la muestra Liliana Piñeiro y Andrea Giunta, esta última, autora del libro «Retrospectiva - Obras 1954-2004».


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