Esa tradición incluye un especial sentido interno de la música, una actitud bien elegante de malicia y picardía, capacidad para transmitir a través de la vista sensaciones básicamente táctiles y gustativas, especial consideración hacia la humanidad de los personajes malos y la maldad de los buenos, la discreción de los sobreentendidos, y cierto aire de liviandad aun para contar las mayores desgracias. Amén, claro, del aire del lugar, las locaciones preciosas, los buenos libretistas y los actores todavía más buenos.
Dejá tu comentario