Lograda versión de "Ernani" de Verdi

Espectáculos

«Ernani». Drama lírico en cuatro actos. Lib.: F.M. Piave. Mus.: G. Verdi. Dir. Mus.: C. Vieu. Régie y esc. : M. Perusso. D. coro : J. Casasbellas. Coro y Orquesta Bs. As. Lírica (Teatro Avenida. Nuevas funciones: 23 y 25 de marzo.)

En la consideración de «Ernani » ocurre como en otras tantas óperas tempranas de Giuseppe Verdi. Si bien son obras menores al lado de la estatura artística de sus últimos trabajos siempre es interesante acercarse a ellas porque además de contener algunos valores de relevancia (aquí, por ejemplo, los momentos corales y la conocida aria «Ernani, involami» a cargo de la soprano en el primer acto) preanuncian cómo el genio de Verdi se va apartando de ciertas maneras compositivas para embarcarse en una estética musical evolutiva que llegará a la grandeza de un «Otello, «Don Carlos» o «Falstaff».

Estrenada en Venecia, el 9 de marzo de 1844, esta tragedia lírica marca el inicio de la colaboración verdiana con La Fenice e implica una vuelta a la preferencia del compositor de Le Roncole por la exposición de los números cerrados y una necesidad de ceñirse a una estructura dramática sólida. De ahí la elección de una tragedia de Victor Hugo, que en manos de su nuevo libretista Francesco Maria Piave, se convertirá en un melodrama ideal para la época.

La obra relata la historia de tres hombres, todos enamorados de la misma mujer,
Doña Sol (en la ópera, Elvira), en la España del 1500. «Ernani» fue famosa desde su estreno en la Comedie Francaise en 1830, porque se había convertido en el campo de batalla en el que los jóvenes románticos parisienses habían derrotado las ciudadelas de la vieja guardia de los defensores del teatro clásico francés. Con dicho material, Verdi escribió una ópera con inspiración en sucesos históricos caros al maestro que le permitirían no sólo la espectacularidad de ciertas escenas masivas que contaron como escenarios el mausoleo de Carlomagno en Aquisgrán y otros ámbitos del poder español. sino también una reflexión sobre los excesos, las agresiones, las alianzas y las traiciones, las mentiras, el amor y la libertad en una sincronía de intensidad que luego sería moneda corriente en Verdi.

La producción de Buenos Aires Lírica que abre su temporada de este año se desarrolla alrededor de varios ejes de excelencia. Uno de ellos es la dirección sensible y vigorosa de
Carlos Vieu, un director que podríamos calificar -sin descalificarlo- de especialista en este estilo del pimer Verdi, para la concertación de trabajos de otras épocas, aún la última del compositor. Es tal la entrega y la seguridad con que Vieu encara su trabajo que extraña que el Teatro Colón no lo haya convocado para un gran título de su repertorio anual. Planos, sonoridad concentrada y contundente, limpieza técnica y siempre un halo de consecuencia poética con la escritura del autor, hacen del director uno de los máximos logros de esta producción de «Ernani».

También lo es el coro de Buenos Aires Lírica. Joven y aguerrido, el conjunto dirigido por Casasbellas siempre canta bien, con afinación y entrega absoluta. Si se habla de entrega hay que citar de la de Gustavo López Manzitti en el arriesgado rol de Ernani. Con canto franco y excelente utilización de sus medios, el tenor cumple las virtuosísticas exigencias del personaje con capacidad y potencia dramática. La soprano Svetlana Volosenko y el barítono Omar Carrión están a la altura de las circunstancias y expresan con sus voces el compromiso arriesgado de sus personificaciones. Bien el bajo de origen cubano Homero Pérez Miranda como un grave «Gómez da Silva». Las demás asignaciones, breves, tienen cuidadosos expositores.

Marcelo Perusso
diseñó régie y escenografía con trazos tradicionales que resultan eficaces para mostrar las acciones de la obra de Víctor Hugo. Es curioso como los régisseurs jóvenes sorprenden con puestas de fuerte impacto o caen en los convencionalismos más transitados en el mundo de la ópera. Para ellos, pareciera, no hay términos medios en ese sentido. Ernani es un ejemplo de ello.

E.G.

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