“Estamos viviendo un primer momento de convivir con esta adicción al celular y con los años va a pasar algo parecido a lo que pasó con el cigarrillo. Hace años la gente no entendía del todo lo nocivo que era. Creo que en unos años vamos a ser como los que fumaban en el avión”, dice Lorena Romanín, dramaturga y directora que el 7 de junio estrena “Un cielo abierto” en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543).
Interpretada por Solange Yappert, Jorgelina Vera, Natalia Giardinieri, Federico Falasco, Brenda Lem y Daniela Fiorentino, la pieza teatral con música en vivo pone el foco en la infancia, en la importancia del amor durante los primeros años y el valor del diálogo como herramienta para atravesar momentos difíciles.
La protagonista de la historia es una nena de 12 años que vive en un departamento donde las discusiones entre sus padres ocupan cada rincón. Hasta que una mujer en situación de calle le ofrece algo que no encuentra en su hogar: escucha, cuidado y una nueva forma de mirar el mundo. Conversamos con Romanín.
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Periodista: ¿Cuál fue el disparador para escribir esta obra sobre la importancia del amor durante los primeros años de vida y el diálogo como herramienta para atravesar momentos difíciles?
Lorena Romanin: Supongo que por mis propias vivencias y ahora teniendo una hija se refuerza la sensación de empatía con esa etapa. Aunque siento que mi hija la está pasando un poco mejor que yo. Creo que hay una idea -que se está rompiendo- de que lo mejor es negar esas emociones no tan positivas y hacer fuerza en las que son más luminosas, sin entender que al echarles luz quizás la tristeza, la frustración, el enojo se debilitan y pueden aparecer las otras emociones como la alegría o la tranquilidad.
P.: ¿Qué podés reflexionar sobre el momento actual en el que las pantallas y el encierro hacen tan difícil el diálogo con los hijos?
L.R.: Es muy complejo, no creo que sea solo con los chicos sino para nosotros mismos. Creo que estamos viviendo un “primer momento” de convivir con esta adicción y con los años va a pasar algo parecido a lo que pasó con el cigarrillo. Hace años la gente no entendía del todo lo nocivo que era. Creo que en unos años vamos a ser como los que fumaban en el avión. No solo los chicos, sino nosotros. Yo siento que la primera lucha es poder acotar yo misma mi tiempo de dependencia con el celular para poder enseñarle a mi hija a estar menos. Pero repito que me parece algo que hay que resolver de algún modo y empieza a ser un tema de Estado.
P.: ¿Tiene algo de autorreferencial o biográfico?
L.R.: Si… o sea, algunas partes de la historia. Mis padres se separaron y antes de eso peleaban muchísimo. Yo me levantaba de la cama a decirles que no podía dormir por las discusiones. Después todo el resto no es autorreferencial.
P.: ¿Cómo es esta relación tan peculiar entre la chica de 12 años y la mujer en situación de calle junto a su perro Domingo?
L.R.: Es una relación que se va armando de a poco. Se van encontrando. Camila, la nena, está en un momento donde todo le sale mal, digamos, tanto en el colegio como en lo social, por la situación en su casa y eso hace que se empiece a vincular con esta mujer y con su perro. Creo profundamente en que a veces hay ciertas personas que nos ayudan a atravesar momentos difíciles casi sin proponérselo.
P.: ¿Te determinó en algo a la hora de escribir esta coyuntura social de tanta pobreza y situación de calle?
L.R.: La obra la escribí hace unos años, de hecho había sido seleccionada para ser producida por el Teatro Nacional Cervantes, pero cuando ganó Milei, la dieron de baja. Así que este momento de más profundidad en cuanto a la pobreza y las personas que viven en la calle, resignifica un poco el personaje.
P.: Luego del reconocimiento en tu obra anterior destinada a las infancias, concebiste esta que decis no es muy frecuente y abordada desde la mirada infantil, ¿qué podés decir al respecto sobre el teatro infantil y para adolescentes?
L.R.: En ambas obras, la temática y el abordaje no son como los de la típica obra de teatro para infancias pero tiene que ver con mi forma de mirar a las niñeces, o a mi de niña quizás. Creo que cada creador/a imprime su poética y supongo que la mía va por estos costados y, si bien las creaciones son siempre un riesgo, confío en que hay muchas personas y personitas que puedan resonar con la propuesta.
P.: ¿Cómo ves al público infantil y adolescente en su relación con el teatro?
L.R.: Creo que hay interés. En general es un público al que le gusta asistir al teatro. es un evento importante en determinado contexto como vacaciones de invierno. Hay que ver como va influyendo el celular y los tiempos de tik tok en relación al tiempo del teatro.