«¡Cómo entienden!», se admiraba Sordi ante los argentinos que salían a recibirlo cada vez que venía a nuestro país. Y agregaba a su interlocutor: «Te digo que son italianos, de origen italiano, cuántas veces te lo debo decir». Lo dijo en 1963 en Mar del Plata, lo repitió en 1968, al retirar un premio a la popularidad, y -la última vez-en 1998, de nuevo en Mar del Plata, cuando presentó la que sería su última película, «Encuentros prohibidos» (ocasión en que, desgraciadamente, el entonces director, Julio Maharbiz, restringió su contacto con el gran público). A continuación, fragmentos de una charla radiofónica suya, tras su gira de 1968:
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«Mis queridos amigos, radioescuchas, buen día. Soy yo, Alberto Sordi. He vuelto. Vengo de muy lejos, ¿saben? Cumplí un viaje que alguna vez parecía una empresa fabulosa, que poetas y narradores se inspiraban para escribir historias fantásticas, y que nosotros, niños entonces, leíamos y soñábamos protagonizar. 'De los Apeninos a los Andes', ¿recuerdan?»(...) «Mar del Plata no se puede llamar un centro balneario, porque es una ciudad enorme, con rascacielos, con edificios de muchas clases, muy linda. El carácter de su festival, contrariamente al de Venecia, San Sebastian, Cannes, etc., es la participación del público, lo que hace del festival verdaderamente una fiesta. Y el público manifestó una alegría inmensa, pueden imaginarse, eran años que me estaban esperando. Lástima que yo debía quedarme en el hotel, no podía salir, era una muchedumbre inmensa que me asaltaba».
«Lo que no entiendo es por qué esfuman la grabación que traje. Son los aplausos que me brindaron en el Coliseo de Buenos Aires. Ah, porque dura diez minutos. Hay tantos ruidos en la radio, que un rumor de aplausos, entusiasta, vigoroso, está bien, esfumalo. Y así con estos afectuosos aplausos de un público entendedor, terminó mi viaje a la Argentina. Ah, otra cosa, una noticia que quiero comunicar a mis radioescuchas. Amigos míos, me puse de novio. Alberto Sordi se enganchó una novia en la Argentina. 'Adiós, muchachos'. ¿Cómo que vuelvo la se-mana próxima? ¿Estás loco? Quedemos un rato más en esta atmósfera argentina, y al ritmo del tango se los digo: 'adiós amigos, hasta luego, hasta pronto, y muchas gracias por todo'».
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