14 de julio 2005 - 00:00

"Los cuatro fantásticos"

La versión cinematográfica de la historieta de Marvel daba para más, pero aun con su simplismoes un buen entretenimiento para grandes y chicos amantes del cine fantástico.
La versión cinematográfica de la historieta de Marvel daba para más, pero aun con su simplismo es un buen entretenimiento para grandes y chicos amantes del cine fantástico.
«Los cuatro fantásticos» («Fantastic Four», EE.UU., 2005, habl. en inglés o dobl. al español.) Dir.: T. Story. Int.: I. Gruffudd, M. Chiklis, J. Alba, C. Evans, J. McMahon, K. Washington.

Lo mejor de esta nueva historieta de Marvel convertida en pelicula es su estilo simple, directo e ingenuo, casi como si no quisiera ir mas alla de los límites de la serie animada de fines de los '60, tan contundente como para competir con superhéroes animados individualistas como El hombre araña o el Capitán América. Esta cualidad también es el defecto más notable de «Los 4 fantásticos», un buen entretenimiento para grandes y chicos amantes del comic y el género fantástico que empieza muy bien, sigue mejor, y luego avanza mucho más lentamente, como para impedir que la acción vaya a mostrar algo de la secuela que ya se está preparando.

Algo parecido sucedía con la primera «X Men», pero esta vez se nota más, debido a la falta de una trama compleja para adaptar: cuatro jóvenes bien intencionados, con personalidades bien diferenciadas, son parte de un experimento maravilloso para estudiar una tormenta solar desde una nave espacial, pero algo sale mal y el cuarteto queda expuesto a radiaciones que los convertirá en freaks de buena voluntad, capaces de estirarse, prenderse fuego, volverse invisible (toque erótico para la fantástica heroína que deja flotando sus corpiños sin ningún rubor a la vista) o, directamente, ser una cosa irracional y gigantesca al mejor estilo Hulk, sólo que sin la doble personalidad tipo Jekyll y Hyde que preocupaba tanto al colega más célebre de ese ogro bueno llamado Thing (La Maza o La Mole según la traducción).

Si bien ahorra el aterrizaje catastrófico de la nave espacial sometida al raro fenómeno cósmico, el primer tercio de la película va al grano con la mutación de los cuatro protagonistas, sin perder tiempo, ni sentido del humor, ni obviando los conflictos que mutarán al mismo tiempo que las personas que los experimentan.

• Demora

El perturbado millonario/ científico de segunda, que por cobarde se escudó del terremoto espacial, demora demasiado en asumirse como el archivillano Dr Doom, y esa demora, más la poca variedad de actividades bienhechoras de los 4F, vuelven más simplista de lo necesario a una película que, simplista y todo, daba para mucho más. Lo que no implica que no sea digna de ese maestro del arte pop llamado Stan Lee (que por algún motivo no hace un cameo aquí, sino directamente un papel de reparto). Sucede que deja ganas de mucho más, a pesar de los talentos puestos a aportar detalles brillantes a granel, empezando por la direccion de arte, la banda de sonido de John Otman, los medidos FX y la sólida fotografía de Oliver Wood.

Y lo bueno es muy bueno, como las múltiples catástrofes en un puente que dan a conocer públicamente a los
4F es una larga y contundente secuencia que por sí sola vale para recomendar la película. Sólo que la ausencia de algo similar en los siguientes 50 minutos no ayudan a mencionar a este producto entre las variadas fusiones de Marvel y Hollywood.

Dejá tu comentario

Te puede interesar