La industria musical, como muchísimas otras áreas productivas del país, pasa por un momento difícil. Y «si hay pobreza, que se note», parecería ser en estos tiempos el dicho de los empresarios fonográficos. Así puede entenderse que esto que CAPIF (la cámara de productores de grabaciones de nuestro país, que agrupa a los principales sellos multinacionales y a varios argentinos) llama «la mayor fiesta de la música» sea apenas un encuentro sin brillo, con muchísimas ausencias --con o sin justificación-de artistas premiables y aún premiados, con cantantes haciendo «playback» en los shows en vivo y con muchos claros en las butacas -en la zona de invitados pero también en las de entradas vendidas al público. Reparto
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Podrá discutirse, como siempre, la justicia en el reparto de los premios, para una estatuilla que votan indiscriminadamente periodistas especializados y partes interesadas en el negocio, difusores interesados y jefes de prensa, empresarios musicales y cronistas de cualquier rubro. Y esa miscelánea de votantes entrega una mezcla de resultados previsibles -por caso, Mercedes Sosa ganó con su «Misa Criolla» más por su prestigio que por la significación de ese álbum en la producción de 2000-, números puestos -Rodrigo con su CD «A 2000» y con el tema «Soy cordobés»; o Los Nocheros con un trabajo que aporta muy poco compitiendo con tres discos verdaderamente buenos del Dúo Coplanacu, Liliana Herrero/Juan Falú y Juanjo Domínguez/Raúl Barboza-; o Luciano Pereyra desbancando a Peteco Carabajal y el Chango Spasiuk-, y guiños empresarios -el rubro música clásica lo ganaron Lito Vitale y el Estudio Coral de Bs.As. por su grabación de una de las músicas del «Día del Milenio» auspiciado, claro, por «Canal 13», que transmite el premio.
Es incuestionable el Gardel de Oro para León Gieco y el reconocimiento a la trayectoria para Ariel Ramírez. Y aún, el galardón como Disco del Año para «Narigón del siglo» de Divididos, en un año pobre también en lo artístico. Fito Páez -que el año pasado se quedó con las ganas y con mucha bronca por no ganar nada pese a estar nominado en varios rubros-tuvo su revancha (¿la ley de las compensaciones?) con un par de estatuillas para su álbum «Rey sol».
El tango tuvo también lógicos ganadores con Salgán-De Lío en «grupo u orquesta» y Rodolfo Mederos en «solista». Natalia Oreiro interrumpió su gira europea y viajó a Buenos Aires sólo por doce horas para estar en la fiesta, mostró un look muy seductor que potenció sus virtudes físicas, pero se fue con las manos vacías. Y el entorno presidencial debe haber quedado satisfecho por el Gardel para el «unplugged» de Shakira; aunque el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, prefirió prescindir de la ceremonia del Luna y pasar mejor la noche viendo a Ute Lemper en el Gran Rex junto a su ex (¿) novia María Gabriela Epumer.
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