13 de marzo 2002 - 00:00
"Los de los tangueros son amores extraños"
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Lucía Gálvez
Periodista: ¿Cuál «Romance de tango» le resultó el más divertido?
Lucía Gálvez: Acaso porque la cuenta con mucho humor, la de Enrique Cadícamo. Tal vez porque tiene un final feliz y fue el que la pasó mejor en sus amores. Fue un bohemio dandy hasta los 50 años en que se enamoró de una chica de 18, se casó, tuvo una hija y un matrimonio ideal. Las historias de tangueros no se caracterizan por ser divertidas, por lo general son terribles dramones, pero la de Cadícamo tiene un tono más festivo.
P.: Le iba a preguntar por el romance más escandaloso pero, ¿no lo fue, por los 32 años de diferencia, el de Cadícamo?
L.G.: No, eso se daba. En el caso de Cadícamo, aparentaba mucho menos. Era muy buen mozo y no parecía la edad que tenía. Tenía pinta y encanto, y logró lo que no se si había estado buscando siempre entre tantas mujeres de las que huía. Era un apóstol del celibato, un Don Juan que se vanagloriaba de ello pero las trataba con cariño, y cuando se enamoraba escapaba a España o a Estados Unidos. El no habla de «la ingrata». El único tango donde maltrata a una mujer es en el primero, «Pompas de jabón», donde la define «embrión de carne cansada», un cosa espantosa, semejante a «descolado mueble viejo». Pero aún no es su estilo porque lo escribe a los 18 años y está siguiendo a Celedonio Flores y retando a la mujer que deja el barrio para irse a las luces del Centro. Cuando comienza a vincularse, tiene relaciones más light. Si no habla mucho de su pasado es porque tiene un matrimonio feliz, pero tuvo algún otro amor. No da los nombres, pero pareciera que de «la brasileña» estuvo enamorado y huyó «con los ojos velados de llanto».
P.: ¿Qué les pasaba a los tangueros con las mujeres?
L.G.: Creo que de tan machistas le tenían miedo a la mujer. En un tango pueden decir «te quiero como a mi madre» y «vos sos buena, no te cabe ni un reproche, pero me sobra bravura para hacerte salta pa' arriba cuando me entrés a fallar». Están pensando en un posible engaño. Esos los hacía misóginos y muy pocos se casan. Canaro se casa con Marta para aparentar mayor respetabilidad, porque ni la menciona, no dice ni cuando la conoció y, para salvar este silencio, le dedica unas paginitas espantosas, la pone como modelo de mujer porque le perdona sus «canitas al aire». A la que amó, Ada Falcón, la deja. Con Irma Gay tuvo un hogar paralelo con dos hijas. Son amores extraños.
•Historia de dos hermanos
L.G.: La de Eduardo Arolas, el «Tigre del bandoneón», es un tango dramático. Era un playboy, un compadrito «high life», con camisas exclusivas y anillos encima de los guantes. Músico al que, en 1917, admiró Arturo Rubistein en lo de Martínez de Hoz. Tenía una legión de admiradoras, pero se enamora de Delia López y se casa. Él tenía un hermano en la cárcel y, para redimirlo, se lo lleva a su hogar. Y el hermano, como en los tangos, le paga con una traición, se va con la mujer. Arolas, que como todos los tangueros era dado al trago, vive borracho. Viaja a París donde no frena su autodestrucción y muere de tuberculosis.
P.: ¿Y la más romántica?
P.: ¿Qué supieron de la controvertida historia de Gardel?
L.G.: Enrique (Espina Rawson) ya había investigado mucho, tenía entrevistas realizadas y mucho escrito. Estaba indignado y quiso enfrentar lo que se dijo de la homosexualidad de Gardel. Para Enrique uno de los motivos de este libro fue certificar la hombría de Gardel. Que tuvo mujeres, nadie lo puede negar, pero de ahí a que se enamorara lo dudo mucho. Le tuvo cariño a Isabelita del Valle, un muñequita de 14 años que convivió con él. Siempre estuvo rodeado de mujeres, muchas se atribuyeron romances. Pero si se ve como Gardel habla de las mujeres una sospecha que eran para él como las carreras o el tabaco, un placer más. En cambio, la madre era lo máximo. No creo que haya tenido ninguna historia con un hombre, porque eso se sabría y no se dice de nadie. En cambio se menciona a Mona Maris y más a Madame Jeanne, rica veterana, una de sus relaciones más estables. Creo que hemos escrito la verdad.
P.: ¿Cómo trabajaron?
P.: Tuco Paz dice que hay muchos libros sobre el tango, pero no estaba esta faceta...



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