8 de noviembre 2000 - 00:00

Lou Reed, magistral y sin concesiones

Presentación de «Ecstasy». Actuación de Lou Reed (voz, guitarra). ConMike Rathke (guitarras), Fernando Saunders (bajos), Tony Smith (batería).(Teatro Gran Rex, 7 y 8 de noviembre.)

 

Lou Reed fue un pionero del rocknorteamericano cuando el género estaba todavía en sus etapas fundacionales. Ensu New York City natal fue miembro fundador de Velvet Underground, una bandaque hoy es casi mitológica. Permaneció en ella entre 1965 y 1970, y al pocotiempo decidió viajar a Inglaterra. En Europa se conectó con los músicosintegrantes del floreciente movimiento del rock sinfónico; y en 1972 grabó suprimer álbum británico con Steve Howe y Rick Wakeman. Desde entonces, surecorrido musical fue muy rico en relaciones, con artistas de uno y otro lado delAtlántico.

Lou Reed es un gran artista, peroahora -de algún modo, como ha sido una constante prácticamente durante toda sucarrera-, no le habla a todo el mundo. Así, es posible que algunos de susviejos fans, que anteanoche insistían en pedir «rock and roll», se hayansentido un poco excluidos. Lo que ocurre es que, como sucede con Dylan, esimprescindible entender muy bien lo que dice para alcanzar el sentido de susobras.

Entonces, tampoco basta con conocer un poco su idioma,porque utiliza un inglés muy rico, donde se mezclan las metáforas y los girosde alta escuela con el slang callejero de Nueva York y aun con la jerga de losmúsicos -como sucede con «Paranoia Key of E»-. En estos recitales con quepresentó en Buenos Aires su más reciente disco «Ecstasy» estuvieron presentestodas sus influencias, desde el rock & roll más clásico hasta la baladacountry, pasando por la música inglesa, por el John Lennon solista, por BobDylan, por Pete Seeger.

Y desde esa base melódica y rítmica mostró una serie dehistorias en forma de canción que suenan a autobiográficas, cargadas dedramatismo y de un escepticismo que, sin embargo, parecen dejar algún espacio ala esperanza. Sus textos tienen estructura poética, pero puestos en música yrelatados mucho más que cantados son como largos fragmentos en prosa. Este esun Lou Reed maduro, que ha vivido mucho y que está un poco de vuelta.

Los personajes de sus canciones son individuos que hanpasado o pasan por la experiencia del matrimonio y sus miserias y no por lostradicionales momentos del enamoramiento o de la ruptura sobre los que habla lamayor parte del repertorio romántico. Pese a esto, en el concierto, que tuvocomo eje el material del nuevo CD e incluyó algunos temas anteriores -como «Turnto me», «Small town», «Twilight», «Future farmers» o «Perfect day»,ya en el final más caliente-, también se dio espacio para el humor, para jugarhistriónicamente con sus músicos o para interrumpir frases terribles de algunade sus canciones con una broma musical.

El nivel general del CD es muy alto, pero hay momentosverdaderamente magistrales. De lo que se escuchó en el Gran Rex estuvieron, porejemplo, la imponente «Ecstasy», «Rock minuet» -una curiosa balada rockera entres tiempos-y «Turning time around». Con 57 años de una vida muy vivida, Reedestá en su mejor forma, como compositor, como intérprete y, fundamentalmente,como letrista. Lo que acaba de hacer en Buenos Aires es una buena síntesis detodo esto, a lo que sumó un grupo básico de rock que no tiene fallas en ningunade sus líneas.

 

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