Indicado sólo para los fans de la serie televisiva, «100% lucha» es un pasatiempo colorido,
agitado, pero también desmañado y rutinario.
«100% lucha» ( Argentina, 2008, habl. en español). Dir.: J. Iribas. Guión: E. Husni, J. Di Toto. Int.: C. Kaspar, F. Neil, C. Bonelli, N. Sibara, V. Viloni, L. Masa, J. Abate, L. Montero, E. Husni, O. Principi.
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Quienes conocen el programa televisivo, y más aún quienes asisten a sus actuaciones de peleas en vivo, ya saben de qué se trata. Quienes hasta hoy ignoraron esas cosas, difícilmente quieran desasnarse, y menos aún ver esta película. Porque esta película es sólo para los seguidores del programa, amantes de la música a todo volumen, los mamporros a toda potencia, los músculos super trabajados, las cosas super claras. Vale decir, acá Viloni es Viloni, La Masa es La Masa, Montero, Husni, Principi son y hacen lo mismo en pantalla grande que chica, la buena es la rubia y la morocha es la mala, etcétera.
En cuanto al argumento, los supermalos son el mafioso ruso y el colectivero de Barracas, auténtico grasa, patotero, mal compañero, cuyo golpe preferido se denomina palanca al piso. Pero el mafioso ruso es todavía peor, porque es más inteligente, perverso, super histriónico, de veras parece un malo de opereta rusa. Y la hija rusita es una flaca de risa tonta, mente malvada, y seducción gatuna. En comparación, la buena es linda pero es una tonta, y encima cada vez que se va a dar un mínimo piquito con su luchador alguien los interrumpe, o la melena del tipo no deja ver nada. Bah, no habrá picos pero hay llaves de toda clase, saltos encima del rival, aplastamientosa lo loco, y todo lo demás que los chicos quieren aprender para poner en práctica.
Abundan los cameos de figuras de «Telefé», se nota que los relatores deben haberse divertido bastante, y causa gracia la observación de uno de los personajes infantiles que, cuando todos van a enfrentar al mafioso, exclama admirado «¡Mirá! ¡Los buenos y los malos juntos!» (igualito que en la vida real).
Síntesis del encuentro: un pasatiempo colorido, agitado, pero algo desmañado y rutinario. Faltó mano para crear verdadero suspenso, tensionar la historia, y enriquecer los diálogos, ya que no las actuaciones, puesto que, actoralmente, los luchadores son de piedra. Pero no abundemos en este defecto, a ver si encima nos pegan.
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