Con "La historia como rumor" el Malba celebrará sus 19 años

Espectáculos

La exposición forma parte del programa anual de exhibiciones online del museo de Eduardo Costantini, y está dedicada a las performances.

El Malba, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, cumplió este mes 19 años, pero su historia comenzó a gestarse siete años antes cuando el financista Eduardo Costantini compró su primera pintura, una obra de Emilio Pettoruti, en un remate porteño. Pocos meses después, en esta sección, publicamos “El argentino Eduardo Costantini compra un autorretrato de Frida Kahlo en Sotheby’s de Nueva York por la cifra récord de 3,2 millones de dólares”. Allí mismo, y sin regatear, adquirió una obra de Guttero y otra de Torres García. “Quiero reunir la mejor colección de arte latinoamericano”, afirmó entonces. Mientras reunía obras cumbre de Matta, Portinari, Xul Solar, Tarsila do Amaral, Berni, Wifredo Lam, Diego Rivera, Spilimbergo y Jorge de la Vega, entre otros, Costantini comenzó a imaginar la posibilidad de abrir un “museo de museos”.. El entonces director de Bellas Artes, Jorge Glusberg, y el secretario de Cultura de la Nación, Pacho O’ Donnell, alentaron la idea. Glusberg convocó un jurado internacional para diseñar el edificio, y O’Donnell presentó leyes para convertir a Buenos Aires en la sede del mercado latinoamericano; Christie’s y Sotheby’s planeaban su llegada.

Al promediar la década del 90, con una visión socioeconómica de Latinoamérica como región emergente, Costantini advirtió que el horizonte financiero se ampliaba y puso el foco en el arte de sus países. Este nuevo concepto territorial despertó la valoración de lo propio. Y así cambió el perfil histórico del coleccionista argentino, enfocado casi exclusivamente en Europa. Desde que el Malba abrió sus puertas, los nombres de Covarrubias, Di Cavalcanti o Agustín Lazo, se volvieron familiares.

Hoy, con el programa anual de exhibiciones online, “La historia como rumor”, debuta la directora nombrada hace más de un año, Gabriela Rangel. Al igual que el “rumor teórico” generado con retazos de teorías, concepto que analiza con cierta ironía la francesa Anne Cauquelin, el “rumor” de los numerosos elementos históricos ayudará a consolidar los conocimientos que estimulan el interés por el arte.

Dedicado a las performances, el proyecto comienza con Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1924 - Milán, 2006) y la obra “El cuerpo de Giulia-no (247 metros de algodón crudo)”, presentado en la Bienal de Venecia en 1972. La muestra online está pensada para dotar al Museo de una profusa documentación: el registro fílmico y fotográfico de la performance, material de archivo, notas de prensa, testimonios de un testigo presencial y de varios especialistas. Las curadoras, Rangel y Sharon Lerner, presentaron juntas en 2017 una retrospectiva de Eielson en el limeño MALI. Las cuestiones conceptuales son prioritarias, pero las imágenes que giran en torno del quipu o nudo de la cultura andina y son motivo de la obra del artista, poseen un gran atractivo visual. Las resonancias poéticas de los paños blancos se remontan al arte clásico y a los Parangolés de Oiticica. Conocido en América como poeta, Eielson sorprenderá al público local con su arte y el “diálogo inédito con aspectos de la cultura precolombina”. Las futuras performances de Bruguera, Galindo y Francis Alÿs, entre otros, son conocidas por el público del Malba.

Luego de Rangel ingresó al Malba Florencia Malbrán, curadora de Programas Públicos y Proyectos Especiales que en el pasado febrero inauguró el ciclo “Hable con ella”. El diálogo frente a frente con una obra de arte comenzó con Mariano Dal Verme y la presencia de los artistas no se pudo repetir. No obstante, se difundieron online los testimonios de Alejandro Cesarco, Mercedes Azpilicueta, Paola Vega y Gachi Hasper, entre otros. Hoy, con el impulso del aniversario, más de cuarenta artistas llegarán a la web. “A riesgo de decir lo obvio: de cara a una obra de arte, nos embarcamos en preguntas y respuestas que no se reducen a la mera transmisión de información. Hay algo más grande en curso. Conocemos la obra desconocida y nos vamos conociendo más a nosotros mismos. Dudamos y tomamos decisiones. Construimos interpretaciones que se desdoblan en dos. Por un lado, explicamos la obra. Por el otro, nos explicamos a nosotros mismos, moldeamos nuestro ‘yo’”, sostiene Florencia Malbrán. Por el camino que señala Malbrán, el Malba recupera el vínculo indispensable con los artistas y despierta el interés del público.

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