3 de agosto 2007 - 00:00

Marcos Acosta exhibe perturbadores paisajes

Una de las obras de «Monte Arriba», paisajes fantásticosde Marcos Acosta, que no encajan en la mirada turísticao exótica y que tampoco rozan el naturalismo.
Una de las obras de «Monte Arriba», paisajes fantásticos de Marcos Acosta, que no encajan en la mirada turística o exótica y que tampoco rozan el naturalismo.
Marcos Acosta (1980), discípulo, entre otros, del maestro Carlos Peiteado, es egresado de la Escuela de Artes de la Universidad de su Córdoba natal y ha realizado exposiciones colectivas e individuales. No obstante su juventud ha recibido numerosos premios y distinciones en salones de artes visuales en la Argentina, por ejemplo, Segundo Premio A.A.G.A. Asociación Argentina de Galerías de Arte en la Fundación Klemm, «Navidad 10 Artistas-10 Miradas», muestra censurada y clausurada por el Gobierno Municipal de la ciudad de Córdoba, participó en «Argentina Pinta Bien» (Centro Cultural Recoleta, 2005) y, en 2006, participó de una importante muestra de pintura, grabado, dibujo, instalación y objeto -período 2004/06- en el Centro de Arte Contemporáneo de Chateau Carreras.

Actualmente expone en Buenos Aires «Monte Arriba» en el Palais de Glace (Posadas 1725, hasta el 26 de agosto), pinturas que aluden a un paisaje explícito en el que se combinan recuerdos de viaje por el norte argentino, las salinas, el bosque chaqueño, Tafí del Valle, bosques, selvas, el paisaje mineral de Cafayate.

Todo este conjunto de visiones se mezclan para dar lugar a una narración desprejuiciada, arrolladora, vertiginosa. Por supuesto, una interpretación subjetiva que no encaja en la mirada turística o exótica y que tampoco roza el naturalismo.

Acosta ha marcado un territorio, a veces fantástico, como es el de instalar una geometría que atraviesa el abigarrado monte para terminar en la nada, por ejemplo: «Fin de Ruta» (2006), un tríptico de 203 x 610 cm. Con un talante semejante se permite instalar una piscina, es decir otra forma geométrica, azul celeste, a manera de vacío que interrumpe la forma montaña o roca de pinceladas abigarradas, un clima ominoso sobrevuela esta obra titulada «Paisaje Hombre» (2007).

Acosta puede pasar con solvencia de un cromatismo de intensos rojos en «Fin del Día» a los rosados de «Ruta a Catamarca», o a los fríos de un paisaje invernal. Manchas, líneas, formas geométricas, el trazo nervioso con el que puede «armar» un bosque, la pincelada fugaz, conflictos cromáticos, obra visceral, arriesgada que, afortunadamente, perturba y desafía la percepción del contemplador.

La muestra se compone de 20 pinturas, en general, de gran tamaño y 20 dibujos (tinta y lápiz, tinta y collage sobre papel) en los que concentra sus variados recursos plásticos.

  • Florencia Levy

    En una sala, varios cuadros de un blanco impoluto al que una gama que lleva al beigeuna geometría mínima que remite a puertas y aberturasimpide el arriesgado blanco sobre blanco. Excelente realización, pictórico rigor formal de acrílicos y esmalte sintético sobre tela pero Florencia Levy no se queda allí. Hay más, un video que no sabemos si es previo a la pintura o viceversa pero que dialogan y se complementan plásticamente. No importa. Este revela un deambular por departamentos vacíos, a estrenar o dejados por sus antiguos dueños o inquilinos.

    Todo es blanco, enfatizado por la luz, una cámara inquieta que recorre el lugar mientras una voz en off alaba las posibilidades y virtudes, diríamos, inexistentes del inmueble que ha sido promocionado como «Tres ambientes a estrenar-todo luz y solver de 14 a 18».

    En otra sala el registro es diferente. La cámara se mueve por departamentos, en realidad, habitaciones amuebladas, ropero, cama, con colcha floreada, mínima mesa y silla, ventana también mínima por la que jamás entra el sol. Esta vez una voz nos trae a la realidad acerca de una franja social móvil que quizás no acceda jamás a la casa propia. Pero no es político-social lo de Florencia Levy de quien no poseemos dato previo alguno. Quizás un testimonio de sus propias vivencias que las expone a manera de pantallazos sin caer en lo rutinario. Galería 713- Arte Contemporáneo (Defensa 713).
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