9 de mayo 2001 - 00:00

"Más que jazzista, soy un improvisador"

Andy Milne.
Andy Milne.
(08/05/2001) El pianista canadiense Andy Milne debutará en Buenos Aires el próximo fin de semana (La Trastienda, 11 y 12 de mayo). Admirador confeso de Thelonious Monk, Art Tatum, Béla Bartók, Joni Mitchell y Stevie Wonder, se formó como músico en la universidad de York, donde fue alumno de Pat LaBarbara, Don Thompson y Oscar Peterson.

En diálogo con este diario, antes de su llegada al país, Milne recuerda especialmente a Peterson, a quien define como «un maestro excelente». Durante una beca en el Banff Center for Fine Arts, conoció a quien era su director, el saxofonista y compositor Steve Coleman, quien pronto lo integró a su grupo The Five Elements, lo invitó a participar del CD «Anatomy of a Groove» de M-BASE, y lo sumó en todos sus proyectos hasta 1997 en que Milne decidió buscar su propio camino. Se mudó a Nueva York, incentivado por el mismo Coleman. A mediados de los '90, Milne grabó dos discos como solista, «Forward to Get Back» y «The 'E'is Silent», y en 1999 armó «Andy Milne's Cosmic Dapp Theory», con el que editó el CD «New Age of Aquarius».

Al respecto, explica: «Tuve mi propia banda por muchos años y ya estaba necesitando un tipo de energía distinta, juntar otro tipo de sensibilidades. Sentí en algún momento que por ahí podía pasar mi crecimiento. Y así nació Cosmic Dapp Theory, integrado por gente muy distinta, con una gran riqueza tímbrica, pero también estética».

Periodista: Llama la atención, justamente, que siendo usted un músico de jazz, haya incluido en su grupo a un cantante de rap como Kokayi.

Andy Milne: En principio me gustaría decirle que si bien tengo una larga historia con el jazz, esa definición me resulta un tanto imprecisa. Si usted me lo preguntara, le diría que prefiero definirme como un improvisador, un músico de «performance»; y en consecuencia, la música que hago depende muchísimo de con quién esté tocando. En cuanto a Kokayi, en verdad no lo elegí porque fuera cantante de rap. El hecho de que lo fuera es realmente secundario. Lo elegí porque es cantante, porque es músico. Hace rap, pero también puede improvisar y adaptarse a cualquier situación que plantea una actuación en vivo.

P.: Muchos críticos de jazz lo han comparado con artistas como Herbie Hancock o McCoy Tyner...

A.M.: Usted nombra a dos músicos que admiro muchísimo y me resulta un gran honor que a alguien se le ocurra ponerme al lado de ellos. Pero realmente deben estar locos si se les ocurre compararme con semejantes genios.

P.: ¿Sigue manteniendo su dúo con el saxofonista Ravi Coltrane?


A.M.: Sí, tocamos de vez en cuando. Pero con Ravi hacemos una música más orgánica. Hacemos jazz, a veces algún «standard», tocamos algunas canciones, improvisamos sobre ellas. Me gusta tocar con él porque me siento totalmente libre.

P.: ¿Sigue enseñando música?

A.M.: Sí. Periódicamente hago algunas «masterclasses» en universidades de Estados Unidos o de Canadá. Enseñar es muy bueno porque uno aprende mucho. Con los estudiantes, uno puede reconocer en qué anda, se da cuenta de sus límites a partir de preguntas que no sabe responder, lo obliga a preguntarse muchas cosas y a intentar contestarlas.

P.: ¿Conserva los mismos ídolos musicales de sus primeros tiempos?

A.M.: Sin duda, gente como Joni Mitchell, Ella Fitzgerald, Herbie Hancock o Duke Ellington estarán siempre conmigo. De todos modos, no siempre escucho jazz. Me gusta incorporar nuevas cosas de algunas músicas étnicas. Aunque sigo manteniendo mi debilidad por los grandes pianistas.

P.: ¿Cómo serán sus conciertos en Buenos Aires?

A.M.: Tocaremos música de «New Age...» y también de mis discos solistas anteriores. De todos modos, cada noche haremos músicas distintas. Como nunca estuve en la Argentina, me parece interesante mostrar diversas cosas que he hecho a lo largo de mi carrera; encontrarse con una nueva audiencia es también una nueva manera de encontrarse con uno mismo. Puede ser que también toque algo en solo de piano. Todo depende de la energía de ese momento; de la nuestra, pero también de la del público con que nos encontremos.

P.: ¿Y qué sabe de nosotros?

A.M.: Honestamente, muy poco. Lo único que sé es que es la tierra del tango que conozco a través de la televisión. Y sé que es una música en la que ha tenido mucho que ver la influencia de la inmigración italiana en su país.

P.: Pero a Maradona sí lo debe conocer...

A.M.: No, realmente no sé quién es.


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