Las marcas que acaparan esta clase de eventos jóvenes y masivos son la telefonía móvil, servidores de Internet, bebidas alcohólicas, gaseosas y energizantes. Sin embargo, tras la tragedia de Cromañón, casi todas dudan de seguir auspiciando las ediciones 2005 de Creamfields, OktoberFest o Moonpark, para ubicarse fuera del ojo de la tormenta, como es hoy en Buenos Aires la organización de festivales multitudinarios.
Así las cosas, se vio un predio muy bien señalizado, con salidas de emergencia y lugares de fácil acceso para tomar el indispensable aire fresco tras horas de «rebote» en los pabellones techados, humeantes y, en un momento dado, malolientes. Se volvió a observar fuerte control en la puerta, para evitar las entradas falsificadas y cacheo para requisar elementos cortantes o inflamables.
A las 22 ardía el pabellón 2 con
A la medianoche fue obligado el paso al pabellón 1, donde comenzaba su set el holandés
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