27 de enero 2005 - 00:00

"Mente siniestra"

El oficio de Robert De Niro y el carisma de la niña actriz Dakota Famming suman puntos a «Mente siniestra», un film de terror bastante más sutil e inspirado que lo habitual.
El oficio de Robert De Niro y el carisma de la niña actriz Dakota Famming suman puntos a «Mente siniestra», un film de terror bastante más sutil e inspirado que lo habitual.
«Mente siniestra» («Hide & Seek», EE.UU., 2005, habl. en inglés) Dir.: J. Polson. Int.: R. De Niro, D. Fanning, E. Shue, F. Janssen, A. Irving.

Los niños diabólicos siempre pueden aportar algo nuevo al cine de terror. En el caso de «Mente siniestra», la idea es mostrar el comportamiento progresivamente desquiciado de una niña que no sólo presenció el suicidio de su madre, sino que sin dudas guarda algún oscuro secreto al respecto.

De Niro
es el padre psicologo que conoce todos los trucos terapéuticos, inútiles a la hora de evitar el suicidio de su esposa, ni de moderar las temibles travesuras de su hija, capaz de hacer dibujos animados caseros que muestran una caricatura de su difunta madre hundiéndose en la bañera ensangrentada. Claro, ella dice que esas cosas las hace Charlie, el amigo invisible capaz de las peores maldades.

La trama logra generar un clima muy tenso sin dar pistas sobre la verdadera naturaleza del misterioso conflicto que se va volviendo macabro, llegando a asustar seriamente hacia la segunda mitad del film. Los fans del terror sutil seguramente disfrutarán de la gama de opciones que surgen de la película: la nena podría ser una loca peligrosa, o los psicóticos podrían ser unos vecinos traumados, y en muchos momentos da la sensación que «Mente siniestra» es una película de fantasmas, o que la chica está poseída.

Este tipo de enigmas suele ser muy difícil de sostener durante 100 minutos sin dañar la coherencia o verosimilitud del relato. Este thirller se las arregla bastante bien para mantener el misterio y la tensión sin decaer demasiado al revelar el desenlace sorpresa. De todos modos, sin el rigor actoral de De Niro y el singular carisma dark de la estrella infantil Dakota Fanning, el asunto no se sostendría más que media hora. Por eso esta original incursión en el ominoso universo de los infantes terribles tiene nervio y originalidad, apoyado por una interesante moraleja y una factura de primer nivel, capaz de helarle la sangre al público en el momento menos esperado. Lo que no impide un desenlace mucho menos inspirado que el resto de esta película bastante más audaz, sutil y cruel que casi todo lo que se ha filmado recientemente dentro del género.

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