9 de octubre 2006 - 00:00

Mignogna, hacia su mismo faro

Eduardo Mignogna
Eduardo Mignogna
Las cenizas del director y escritor Eduardo Mignogna, fallecido el viernes en Buenos Aires a los 66 años, serán arrojadas al mar, justo a la altura del faro de José Ignacio donde años atrás rodó parte de su película «El faro», y donde, apenas el verano último, todavía andaba en bicicleta, ocultando a familiares y amigos la gravedad de su estado. Sus restos fueron incinerados el sábado en el cementerio de Pilar, y familiares directos suyos comunicaron a este diario la voluntad de darle ese destino a sus cenizas.

Muchos recién se enteraron hace menos de una semana sobre sus delicados problemas de salud cuando, inevitablemente, debió internarse en el Hospital Alemán. Aun allí, siguió bromeando y preparando una nueva producción. «Tenía ese pudor antiguo, de negarse al gimoteo», comentaban sus allegados el sábado. «No levanten la reunión del lunes con los productores», llegó a decir.

Tenía prácticamente todo listopara empezar el 30 de octubre el rodaje de un policial de época, con Ricardo Darín y Diego Peretti, basado en su novela «La señal». Hace poco había aceptado la idea de trabajar desde un «motorhome» y con un director adjunto, eligiendo para ello a Raúl Rodríguez Peila, su asistente en «La fuga», y autor también de un par de películas comerciales bien hechas. Ahora, los productores de la argentina Patagonik y los de la española Wanda Vision parecen de acuerdo en continuar el proyecto tal como estaba previsto, como un modo de rendir homenaje al realizador fallecido. «La señal» se ambienta en 1952, y tiene como trasfondo la muerte de Eva Perón.

Otro proyecto en el que Mignogna estaba trabajando, pero que dejó inconcluso, era «La rabia», ambientada en 1955. Del mismo ya tenía hechos los efectos digitales relativos al bombardeo a Plaza de Mayo, y el asunto ahora podría ser continuado por su socio, el director e historiador Claudio Etcheverry. Pero aún queda un tercer trabajo: la propia voz de Mignogna ha de oírse dentro de unos meses, cuando termine la postproducción de un documental en el que colaboró por pura amistad, sobre la vida del escultor argentino Pablo Curatella Manes. El, precisamente, hace la voz del escultor, en la lectura de cartas, enseñanzas, y declaraciones.

P.S.

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