2 de diciembre 2001 - 00:00

Modesta y algo confusa, pero logra conmover

Alicia Aller y Juan Carlos Dual
Alicia Aller y Juan Carlos Dual
«La ropa por la borda», de M.E. Sardi. Dir.: M.E. Sardi. Esc.: R. Almada.
Il.: R. Traferri. Int.: A. Aller y J.C. Dual. (Teatro Carlos Carella.)


E n el patio de una casa de provincia, dos hermanos que no se ven desde hace muchos años, desgranan sus evocaciones.

Recorren un trayecto que va desde la infancia hasta la vejez y muchos aparentes secretos se van desovillando. El cariño se ha mantenido intacto, a pesar «de los cadáveres en el ropero». Complicidades y tramas familiares que les han impedido acercarse. Elecciones de diferentes de estilos de vida. Recuerdos que han quedado impresos de modo diferente.

La vida de ambos ha quedado ligada a la abuela, a la guerra civil española, a la lucha de facciones, al amor trunco de la mujer por un hombre muerto a manos de la falange.

Los hilos de sus vidas se entrecruzan entre España y el pueblo de provincia.

Poco a poco y como el afecto impera, terminan comprendiendo que los pretendidos secretos no lo son tanto y que ambos saben uno del otro más de lo que creen.

Hay un ausente que los acerca y aparta a un tiempo: el hijo del hombre que se ha arriesgado a transgredir las inamovibles estructuras burguesas impuestas por mandato.

Finalmente, es la mujer la que reconcilia al padre y al hijo en la memoria y el amor filial permanente intacto. Mientras la mansedumbre de la mujer acepta su destino de soledad, el hermano sigue trajinando tras los pasos de sueños perdidos.

María Elena Sardi
, autora de la pieza, se desempeña como directora. Su labor es correcta, pero una mirada objetiva tal vez hubiera favorecido al desarrollo de la trama, a veces confusa y demasiado narrativa.

Escenografía

La escenografía de Roberto Almada es convencional, de modo que el trabajo de los intérpretes es lo más sobresaliente. Especialmente el de Juan Carlos Dual, dueño de un impecable oficio e imponente presencia escénica. El actor dota de pasión a su personaje, aferrado a su juventud y a una vocación que no renuncia, a pesar de sus modestos logros.
Alicia Aller compone a una anciana poco creíble, pero alcanza en las escenas en las que se refiere a su amor de juventud, momentos conmovedores.

Un espectáculo que apela a los sentimientos, nostálgico y modesto. Que no tiene otra pretensión que llegar al corazón y lo logra en muchos momentos.

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