Guido De
Benedetti creó una
bella coreografía
que evoca la
personalidad
artística de Molière
(no su biografía),
para el Ballet
Neoclásico de
Buenos Aires, en el
que se destaca
Leonardo Reale.
«Molière, pasión de teatro». Coreog. y dir.: G. De Benedetti. Mús.: Lully, Mozart y Vai. Ballet Neoclásico de Buenos Aires. (Teatro Metropolitan 1. Repite: 26/7 y 2, 9 y 26/8.
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La compañía independiente Ballet Neoclásico de Buenos Aires, que dirige el ex bailarín y coreógrafo Guido De Benedetti estrenó su segundo espectáculo de la temporada. «Moliére, pasión de teatro» es un ballet de unos 75 minutos de duración que se inspira en la figura del dramaturgo y actor francés, pero no intenta ser una biografía sino una reflexión sobre su emblemática y polémica personalidad artística.
Es muy probable que luego de ver «Molière» el espectador no sepa mucho más de lo que sabía al entrar acerca del personaje evocado, pero durante la representación podrá seguir con atención, y también con deleite, las evoluciones de un buen grupo de bailarines.
Con originalidad y buen gusto, la coreografía De Benedetti construye un cosmos poético musical que muestra a Molière entre la plenitud y el ocaso de la vida. Las esposas, Luis XIV y la personificación de la muerte en una bella muchacha ocupan el espacio escénico muy bien iluminado y con un panorama
Escribe Eduardo Giorello que proyecta iconografía de la época. No hay línea argumental ni biográfica del personaje, como ya dijimos. Se trata sólo de un ballet musical donde la presencia del escritor convoca alternativamente a sus iguales, nobles y hombres del pueblo junto a presencias simbólicas como el poder y la muerte.
La música del «Réquiem» de Mozart resulta un buen sustento para el desarrollo de la obra, ya que propone esa metafísica cargada de presagios que el mismo compositor salzburgués debe hacer experimentado cuando lo escribía y lo asaltó el fin de su existencia. En algunos momentos De Benedetti recurre a textos del mismo Moliére que no ayudan a la comprensión del corpus coreográfico y de alguna manera distraen de la esencia del trabajo, como tampoco aportan nada las incursiones en el mundo del rock firmado por Steve Vai.
La interpretación tiene un punto alto en Leonardo Reale, el Moliére joven, con su impecable técnica adaptada con precisión al lenguaje neoclásico propuesto. Nadia Muzyka y Mariana Crespo aportan belleza y juventud en sus papeles menores. El cuerpo de baile presenta algunos integrantes excedidos de peso y diferencias de estatura que rompen la homogeneidad que debería tener un grupo que se denomina «Neoclásico», danza para la cual la perfección física es primera premisa.
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