La actriz y directora Mónica Cabrera estrena mañana en Recoleta «Arrabalera, mujeres que trabajan», unipersonal que cierra la trilogía compuesta por «Las lágrimas negras de Santita Monjardín» (1996), y «El Club de las Bataclanas» (2001), ambas estrenadas en el mismo Centro Cultural de Junín 1930. Igual que las obras anteriores, los textos de «Arrabalera» fueron escritos por Cabrera, quien tras una década de dedicarse solamente a la dirección de clásicos como Ghelderode, Shakespeare, Genet (el de «Las criadas» fue una de sus puestas más celebradas y premiadas) o Yukio Mishima, se volcó a la actuación y puesta en escena de sus propias obras, en las que a través de un humor desopilante que por momentos deja entrever un aliento trágico, recrea diferentes estilos del viejo teatro nacional.
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Según adelanta la autora e intérprete (que también canta, tangos en este caso), «'Arrabalera' narra la historia de siete mujeres que intentan sobrevivir en esta sociedad». Cada una de ellas ha conseguido un trabajo; con mayor o menor éxito, con más o menos alegría, han dado batalla para obtener un pequeño lugar en el que son necesarias.
Son personas de carne y hueso, que cuentan su historia y muestran sus sentimientos. Mujeres sin molde, comunes, con una historia interesante, cómica y dramática al mismo tiempo. Inteligentes, seductoras, malvadas, perversas, sumergidas en la locura, o al borde de ella. En definitiva, es una obra sobre siete mujeres argentinas que no responden a los modelos femeninos modernos y exitosos; no son modelo de nada, son lo que hay».
La dirección de arte es de Laura Sánchez, la dirección musical, arreglos e instrumentación están a cargo de Claudio Martini y el diseño de iluminación es de Eli Sirlin. Las funciones serán sábados y domingos a las 21.
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