El cantante de The Strokes, la banda inglesa que deslumbró
a los asistentes del Festival BUE el viernes; el sábado,
las mayores ovaciones fueron para Morcheeba.
Hacer coincidir a artistas tan disímiles como The Strokes, Kings of Leon, Brazilian Girls y el DJ Diego Ro-Ka no sólo obedece a la voluntad de ofrecer un « megafestival» diverso sino a la búsqueda de sumar la mayor cantidad de fans de las músicas más diversas. La segunda edición del BUE comenzó siendo un festival de un sólo día pero ante la confirmación de más artistas, se desdobló la oferta cuando varios ya habían adquirido entradas que canjeron por el combo de dos días, al precio inicial, 80 pesos. El resto, compró las entradas a 70 pesos, para cada día, o el abono de dos días a 120 pesos.
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Como en el Pepsi Music, donde los seguidores de Spinetta de ningún modo se quedaban hasta el cierre, con Los Ratones Paraonicos, en el BUE, quienes se acercaron a escuchar a Elvis Costello (ver comentario en esta pág.) y la española Bebe, no trasnocharon para esperar a los más electrónicos Fisc herspooner o Cut Chemist y ni remotamente pisaron las pistas donde desde las 18 tocaban los Djs Rob, Tortuga o Chala.
Con cinco escenarios y doce horas de programación el sábado, sobresalieron Morcheeba en el escenario principal y Brazilian girls en una de las carpas más concurridas. Antes había pasado Mimi Maura, con un miniconcierto de no más de cinco temas debido, quizá, a su ofuscamiento cuando el público no pidió bises. En cambio, se la vio más relajada a la española Bebe, que se disfrazó de Barbara Bush - con peluca rubia- y despotricó contra la Cumbre de las Américas. El resto de los artistas europeos que vimos no hicieron mención a la visita de George Bush ni militaron a favor de « contracumbres».
Ambos días hubo mucho consumo en los puestos de comida y bebida, abundó la indumentaria «glam» y se vio circular a los voluntarios de la cruz roja. El viernes a la noche deslumbró el grupo The strokes, conocido por el hit «You and me», pero con temas para el delirio como «This Is It», «Hard to explain», «Someday» o «Room on fire». El fuerte viento que soplaba esa noche ayudó a demostrar el impecable sonido de la banda inglesa. El concierto cerró puntualmente a las 2 mientras el sábado se extendió hasta las 6 de la mañana, razón por la que se prohibía el ingreso de menores.
Al día siguiente, al término de Elvis Costello hubo que esperar menos de una hora para ver a Morcheeba en el mismo escenario pero podía esucharse a Entre Ríos, rara propuesta local y electrónica que surgió detrás de un jingle publicitario. Ovación en el main stage cuando apareció la guitarra de Ross Godfrey, quien junto a su hermano fundó hace una década Morcheeba, banda que hace converger pop, funk, rap y hasta soul. No se pudo ver a la sucesora de la cantante Skye Edwards, la under Daisy Martey, pues tiene pánico a los aviones, así que el sábado el público igualmente quedó cautivado no sólo con la dulce y armónica voz de Jody Sternberg, sino con la exquisitez de su saxo. Presentaron el último disco, «The Antidote», pero también hubo temas del trabajo anterior, «Parts of the process».
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